Versoprofetico

La Puerta se ha de Cerrar Otra Vez

Ojo con los Días de Noé

 

Mateo 24:37 - "Mas como los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre."

Entre los varios puntos de paralelismo entre los días de Noé y nuestros días vamos a tomar solo unos pocos:

1- La corrupción general de la sociedad.

2- El mensaje de advertencia,
    y la respuesta del pueblo.

3- El cierre de la puerta.

4- La charla afuera de la puerta cerrada.

1.- La corrupción general de la sociedad.

Durante 120 años Noé predicó y llamó el pueblo al arrepentimiento de su vida licenciosa y llena de rebeldía en contra de su Creador. "Y vió Jehová que la malicia de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal...Y corrompióse la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia." (Génesis 6:5, 11)

Hoy, en algunos lugares, la corrupción moral casi llega al mismo nivel de degradación.

2. - El mensaje de advertencia, y la respuesta del pueblo.

Dios dijo a Noé: "El fin de toda carne ha venido delante de mí; porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra. Hazte un arca de madera de Gopher:... Y yo, he aquí que yo traigo un diluvio de agua sobre la tierra..." (Gén. 6:13, 14, 17)

Era un mensaje desagradable, pero era palabra de Dios, y Noé lo creyó, aún cuando nunca había habido una nube en el cielo o llovido sobre la tierra. Creyendo por fe la palabra de Dios Noé comenzó la construcción de un enorme bote sobre tierra seca. Los años pasaron mientras continuó trabajando y predicando las mismas palabras de Dios con un apelo ferviente por arrepentimiento y conversión de vida al Dios Creador.

El pueblo no sabía que cosa era lluvia, porque nunca había llovido antes del Diluvio. Un rocío abundante cada noche proporcionaba la humedad necesaria para las plantas, y además los cuatro ríos que salían del Edén llevaban agua a todas partes de la tierra. (Gén. 2:5, 6)

Muy pronto los sabios de aquel tiempo empezaron a criticar y a oponerse a las ideas y palabras de Noé. Imposible, decían ellos, Noé no puede hacer llover, nunca ha ocurrido; las leyes de la naturaleza no se pueden cambiar. Con el paso de los años la gente tomó el lado de los científicos de la gran mayoría, y junto con el dilema rechazaron el llamado de Noé al arrepentimiento.

Hoy, el mensaje de Dios para despertar a la gente es más real y urgente: "Por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua: Mas los cielos que son ahora, y la tierra, son conservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio, y de la perdición de los hombres impíos." (2 Pedro 3:6, 7)

Simbólicamente, tres ángeles proclaman desde el cielo en alta voz: "Temed a Dios y dadle honra; porque la hora de su juicio es venida; y adorad a aquel que ha hecho el cielo y la tierra y el mar y las fuentes de las aguas..." (Apocalipsis 14:6-12) Los tres ángeles representan a los fieles ministros del Altísimo que predican el evangelio eterno con su voz, la página impresa, por radio, la televisión y el internet a todo el mundo en la tierra. Nadie está excluído. El fin viene para todos los seres humanos, y no importa en que sector ideológico se encuentran escondidos hoy.

Los sabios de esta era pretenden eliminar la noción de los significativos eventos bíblicos que conducen a la asamblea del Juicio de Dios en el Templo celestial: "Estuve mirando hasta que fueron puestas sillas: y un Anciano de grande edad se sentó, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su silla llama de fuego, sus ruedas fuego ardiente. Un río de fuego procedía y salía de delante de él: millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él: el Juez se sentó, y los libros se abrieron." (Daniel 7:9, 10) "Y he aquí en las nubes del cielo como un hijo de hombre que venía, y llegó hasta el Anciano de grande edad, é hiciéronle llegar delante de él." (Dan. 7:13) Usted y yo hemos de ser llamados para comparecer delante del Juez del Universo. ¿Qué sucederá si Jesucristo, el Abogado Supremo, no está allí para ganar nuestro caso? Si Él, el Salvador, no se pone asimismo en nuestro lugar? Todos nosotros somos pecadores, hemos quebrantado la Ley de Dios. Cuando nosotros pertenecemos a Jesús, en acciones y palabras, el Abogado se coloca en nuestro lugar y el gran jurado solo ve la vida perfecta de Cristo. "Y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo." (1 Juan 2:1) Los pecados confesados y perdonados son removidos, y ese nombre permanece puro y limpio en el Libro de la Vida para ser rescatado de la tierra en la Segunda Venida de Jesús. Jesucristo lo llamará a la vida, si está muerto; y si todavía vive, en un segundo su cuerpo será transformado. Misericordioso Señor! (1 Tesa. 4:15-17)

De acuerdo a la profecía de tiempo en Daniel 8:14: "Hasta dos mil y trescientos días de tarde y mañana; y el santuario será purificado," el Juicio es la etapa entre los eventos que da paso a la Segunda Venida de Jesús, y actualmente hace más de 160 años que estamos viviendo dentro de la hora del Juicio. Este día de Juicio fue prefigurado por el día de la expiación que cada año se celebraba en el santuario o en el Templo antes que Cristo viniera a cumplir con esas figuras.

Hoy, millones de personas están respondiendo a la invitación de Dios, con obediencia de amor, para ser los herederos del reino de Cristo. Lo más valioso en esta vida, saber que tenemos un Hermano en el Juicio que recibe a todo pecador arrepentido para salvarlo eternamente. (Hebreos 7:25) Cristo imparte el poder de su vida a sus hijos para vencer los engaños de Satanás, hasta que se encuentren con el Salvador.

3.- El cierre de la puerta.

Después de 120 años el arca fue terminada. Los animales comenzaron su procesión hacia el interior del arca: macho y hembra de cada clase, pero siete de cada uno de los animales limpios. "Y Jehová dijo a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación." (Gén. 7:1) Por curiosidad, las multitudes se agolparon afuera para oir las últimas palabras de Noé mientras hablaba parado sobre la puerta abierta del arca. Los burladores habían ganado la aprobación de la mayoría, y en su ciega opinión este era un proyecto de pura locura. Ninguno dió un paso adelante para entrar al arca. Y Dios cerró la puerta, "y Jehová le cerró la puerta." (Gén. 7:16) Sin embargo, todos se habrían de sorprender cuando vieron la pesada puerta, por sí sola, colocándose en su sitio, cuando manos invisibles cerraron la puerta.

Hoy, la puerta del Templo en el cielo todavía está abierta, pero un día el Juicio ha de terminar, y la puerta de la salvación se cerrará para siempre. La puerta está abierta todavía, y el Señor, el Sumo Sacerdote, el Abogado, está aplicando justicia y misericordia a cada caso. En el Juicio, en la presencia de millones de testigos, el Hijo del hombre está seleccionando los ciudadanos del eterno Reino de Dios para ser establecido en la tierra hecha nueva. Por cada ser humano, comenzando con Adán, en un lado están las múltiples transgresiones a los Diez Mandamientos de la Ley de Dios y las acusaciones de Satanás por ello. Pero en el otro lado está el Salvador con misericordia. Si nos hemos arrepentido, confesado, y pedido perdón al Señor, Él que conoce cada corazón, se levantará en nuestro lugar con Su justicia para ganar a un hijo de Dios para el Reino de los Salvados. Si nos ponemos en cuerpo y alma en las manos del Señor, Él ha prometido ponerse en nuestro lugar cuando nuestro nombre sea llamado en el Juicio.

En la tierra, cuestiones fundamentales de la verdad, como el estado de los muertos, la verdad del Juicio, la observancia del Sábado y del Domingo, y otras más, vendrán al frente de la controversia para alinear a cada uno con su lealtad o deslealtad para Dios o para Satanás. El día viene cuando cada mente se cierra en una de las dos decisiones. Cada uno ha hecho su mente y se queda aferrado a su propia decisión. Nadie más da un paso adelante para buscar la salvación en Jesús. En el Juicio, Jesús (Miguel) se levanta y pronuncia el veredicto final: "El que es injusto, sea injusto todavía: y el que es sucio, ensúciese todavía: y el que es justo, sea todavía justificado: y el santo sea santificado todavía." (Apoc.22:11; Dan. 12:1) Con esa sentencia el Juicio termina y Dios cierra la puerta de la salvación del Templo celestial sin que los malvados lo noten.

4.- La charla afuera de puertas cerradas.

La puerta del arca fue cerrada. Noé y su familia estaban adentro. Los burladores se reunieron alrededor del arca para divertirse, hablar y gritar acerca del presunto error fanático que había disturbado la mente del predicador. Un día tras otro venía con el cielo claro y azul. No había señal de tormenta en ningún lugar de la tierra. Dentro del arca, sin duda, para Noé fue una prueba real de su fe en Dios. Pero después de siete días, las turbas miraron al cielo, y vieron que había algo diferente; ellos nunca habían visto nubes, y algo se movía en el cielo, tornándose mas oscuro cada momento. De pronto un relámpago con sonido estruendoso cruzó sobre sus cabezas. Y cuando las fuertes gotas de agua empezaron a golpear sus cabezas, ya toda la burla para Noé había terminado.

Cuando la puerta del Templo en el cielo es cerrada, la puerta de la salvación es cerrada para siempre. Entonces habrá solo dos clases de personas en la tierra: los perdidos y los salvados. Entonces no serán siete días, serán las siete postreras plagas que empiezan a caer sobre los perdidos que no tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida. (Apoc. 16) Sin duda, todavía algunos estarán burlándose de los seguidores de Jesús, porque ellos no saben su condición hasta que la primera plaga cae sobre la piel de los perdidos. "Y vino una plaga mala y dañosa sobre los hombres que tenían la señal de la bestia, y sobre los que adoraban su imagen." (Apoc.16:2) Los que han estado al servicio de Dios, predicando y llamando al arrepentimiento reconocen que ha llegado el momento de cerrar las Biblias y no más predicación. Una tras otra las plagas diezman el campo de los malvados hasta que la última plaga es seguida por la Segunda Venida de Cristo, que llena el firmamento con Su gloria y majestad. (1 Tesa. 4:15-17) Ninguno de los perdidos puede sobrevivir el resplandor de la Segunda Venida. Cuando el Señor completa la recogida de todos sus hijos alrededor de la tierra, dirige su vuelo hacia los cielos con todos los salvados. En la tierra no queda ningún ser humano vivo por todo un milenio; sólo Satanás y sus ángeles para contemplar las funestas consequencias de su rebelión extendidas a la raza humana, en un planeta oscuro, vacío y caótico. (Jer. 4:23-25)

P.D.

Los historiadores bíblicos tentativamente tratan de colocar el Diluvio en el año 1656 después de la Creación o 2348 años antes de Cristo. El Diluvio, además de agua, fue un evento cataclísmico donde el Creador de la tierra aplicó su poder para alterar la corteza del planeta en la forma como lo vemos hoy con profundos océanos y altas montañas. Evidencias: los esqueletos de los dinosaurios; los depósitos de hulla, cuando de repente grandes bosques fueron cubiertos con tierra; los campos petrolíferos, cuando lagos rellenos de peces fueron también cubiertos con capas de terreno; dientes de tiburón que encuentran los poceros cuando perforan la tierra, y muchas más.

 

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