Versoprofetico

Una Gran Esperanza

Las Promesas de Jesús

 

Mateo 11:28 - "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar."

Dios es Uno, pero hay tres personas en la Divinidad: el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. Refiriéndose a sí mismo, Dios dijo: "Hagamos al hombre a nuestra imagen." (Génesis 1:26) "Porque tres son los que dan testimonio en el cielo, el Padre, el Verbo, y el Espíritu Santo: y estos tres son uno." (1 Juan 5:7) Un Dios en caracter, propósito y poder. (Mateo 28:19; Juan 15:26)

Desde la eternidad, Dios el Hijo ha estado creando los mundos del Universo. Ultimamente, la Divinidad se propuso crear la raza humana y vino aquí para preparar la tierra como el hogar de los seres humanos y así lo hizo en siete días, seis días de labor y uno de descanso. (Génesis 1, 2) Y aquí en la tierra, una gran controversia continuaría cuando Lucifer, un ser creado, tomó a nuestros primeros padres como cautivos bajo su dominio y desafió el mismo caracter de Dios a fin de ejercer su dominio en la tierra.

Por consiguiente, la Divinidad dió a conocer a las impotentes víctimas humanas el plan divino para rescatar a aquellos que dejaran la rebelión y la desobediencia, y a quienes de su propia voluntad regresaran a su Creador y Salvador. Dios echaría a andar un reloj de tiempo para terminar la usurpación del diablo en los asuntos humanos. Los primeros seis días de la creación habrían de mirar a los primeros seis mil años desde la creación. Ese período de tiempo está para terminar. La miseria, la esclavitud de todos nosotros bajo el dominio de Satanás terminará al fin de los seis mil años con la Segunda Venida de Cristo en el aire alrededor de la tierra. Recobre la esperanza y el valor a pesar de todos los males. El séptimo día de descanso en la creación, el Sábado, miraría al séptimo mil años, al milenario, donde todos los redimidos estarán con Cristo en el cielo. "Mas, oh amados, no ignoréis esta una cosa: que un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día." (2 Pedro 3:8)

Mire a Jesús-Dios el Hijo, quien se ofreció, aquí mismo, para redimir la tierra y la raza humana con su sangre y su vida. Y las Promesas de Jesús, dulces como el maná del cielo, comenzaron a traer esperanza y una fe viviente a sus seguidores quienes vivirían para Él bajo la gracia de la benevolencia divina:

"Y enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tu le herirás en el calcañar." (Génesis 3:15) El plan de redención fue revelado con estas pocas palabras. Jesucristo en carne humana vencería al pecado y al diablo, y como el Cordero de Dios pagaría la pena de muerte. Siendo Él la Fuente de la Vida, Él vencería la muerte y extendería la dádiva de vida a los que vinieran a Él. Con la victoria de Cristo la cabeza y las ramas de la iniquidad serían destruidas para siempre.

"Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes." (Gén. 17:5) "En tu simiente serán benditas todas las gentes de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz." (Gén. 22:18) "Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente la simiente de Abraham sois, y conforme a la promesa los herederos." (Gálatas 3:29)

"Por tanto el mismo Señor os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y parirá hijo, y llamará su nombre Emmanuel." (Isaías 7:14)

"Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado sobre su hombro; y llamaráse su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz." (Isaías 9:6)

"Y llamarás su nombre Emmanuel, que declarado, es: Con nosotros Dios." (Mateo 1:23) "Y parirá un hijo, y llamarás su nombre JESUS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados." (Mateo 1:21)

"Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo: y le dará el Señor Dios el trono de David su padre. Y reinará en la casa de Jacob por siempre; y de su reino no habrá fin." (Lucas 1:32, 33)

"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios." (Juan 1:1) "Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad." (Juan 1:14)

Jesús dijo:

"Yo soy el pan de vida: el que a mi viene, nunca tendrá hambre..." (Juan 6:35)

"Yo soy el buen pastor: el buen pastor su vida da por las ovejas." (Juan 10:11)

"Yo soy la puerta: el que por mí entrare, será salvo." (Juan 10:9)

"Yo la luz he venido al mundo..." (Juan 12:46; 9:5)

"Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí." (Juan 14:6)

"Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. (Juan 11:25)

"Yo soy la vid, vosotros los pámpanos." (Juan 15:5) Para tí y para mí, ésto significa una dependencia total en Él para cada cosa, "y al que a mí viene, no le echo fuera." (Juan 6:37)

"No se turbe vuestro corazón: creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay: de otra manera os lo hubiera dicho: voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere, y os aparejare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo: para que donde yo estoy, vosotros también estéis." (Juan 14:1-3)

"Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y doctrinad a todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo: Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo." (Mateo 28:18-20)

"Mas estando ya presente Cristo, pontífice de los bienes que habían de venir, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es a saber, no de esta creación; Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, mas por su propia sangre, entró una sola vez en el santuario, habiendo obtenido eterna redención." (Hebreos 9:11, 12)

"...y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo." (1 Juan 2:1)

"Y de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y príncipe de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre." (Apocalipsis 1:5)

"He aquí, yo estoy a la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo." (Apoc. 3:20)

"Al que venciere, daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios." (Apoc. 2:7)

"El que venciere, no recibirá daño de la muerte segunda." (Apoc. 2:11)

"El que venciere, será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles." (Apoc. 3:5)

¿Quién en el Universo, fuera de Jesús, puede cumplir estas promesas? Ninguno otro, solamente Jesús. Jesús es divino: el Hijo de Dios; Jesús es humano: el Hijo del hombre. Jesús, la única persona con las calificaciones para mediar en el pacto de redención entre un Dios Santo y un hombre pecador: Él es el Creador, la Fuente de la Vida, el Redentor, el Cordero de Dios, el Sumo Pontífice, el Mediador, el Abogado, y el Rey de Reyes. Tan pronto como el Juicio termina en el cielo Cristo cambiará sus vestiduras de Sumo Pontífice por las de Rey de Reyes para aparecer arriba en el firmamento como Poderoso Conquistador y rescatar todos los hijos de Dios cuyos nombres están en el Libro de la Vida.

En la cruz del Calvario, Cristo pagó la pena de muerte para todos los seres humanos, para que todos pudieran alcanzar la salvación; no obstante, la libre elección permite a cada individuo elegir a quien amar y servir: el libre albedrío. Y por propia elección quienquiera se enlista al servicio del diablo o de las agencias del adversario, y permanece ahí, sin arrepentirse, hasta el cierre de la gracia, a sí mismo se descalifica para ser salvado. En el Juicio, los nombres de aquellos sin la defensa de Cristo son borrados del Libro de la Vida. Dios ha prometido una tierra nueva donde no habrá más pecado; y el remedio está en las palabras de Jesús: "El que no naciere otra vez (naciere de agua y del Espíritu) no puede ver el reino de Dios." (Juan 3:3, 5) Ni yo, ni tú como pecadores entraríamos en el cielo sin la propiciación redentora de Jesús. Ahora es el tiempo para llegarnos a Jesus con todas nuestras flaquezas, esperando y mirando al Santuario Celestial por su gracia salvadora. En la Segunda Venida, los salvados son llevados a Cristo; los perdidos son dejados inertes sobre la tierra.

Un tiempo desafiante esta viniendo sobre el mundo; Apocalipsis 13 revela la terrible oposición de grandes poderes como la bestia y la imagen de la bestia, alzando sus manos para oprimir a los creyentes de la Biblia en todas partes de la tierra. Entonces las promesas de Jesús serán el consuelo y un caudal de fe para cada creyente. Tenga en mente: "Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono; así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono." (Apoc. 3:21)

 

 

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