Versoprofetico

Fueron mordidos y estaban muriendo hasta que miraban a

La Serpiente de Metal

 

Juan 3:14 - "Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado."

Jesús dió a Nicodemo una señal de su misión redentiva en la tierra y cómo sería lograda. Éste se maravilló de las palabras de Jesús y se mantuvo observando el ministerio del Maestro.

Cuando Nicodemo vió a Jesús para morir alzado en la cruz, en el Calvario, su memoria fue de nuevo a esa noche, y la luz resplandeciente de la profecía llenó su mente: éste es el Mesías que da su vida para la redención del pueblo de Dios. Declaradamente, él vino al frente con un costal de cien libras con especias y ungüento para ungir el cuerpo de Jesús. Junto con José de Arimatea él fue a preparar el cuerpo de Jesús para ser puesto en una tumba nueva. Después de la resurrección de Cristo, Nicodemo dió sus años de vida y sus recursos a la naciente iglesia cristiana.

En el tiempo de Moisés, cuando el pueblo viajaba caminando a lo largo del mar Bermejo, ellos se olvidaron del cuidado protector de Dios, que les había dado maná para comer, un buen tiempo y sombra protectora; ellos comenzaron a hablar contra Dios y contra Moisés. Tan pronto como la mano protectora de Dios se movió hacia un lado, las serpientes ardientes del desierto comenzaron a morder la gente, y muchos del pueblo de Israel murieron. Números 21:6.

Después de que la gente se arrepintió, Dios instruyó a Moisés para que hiciera una serpiente de metal y la colocara en alto, sobre un poste, para que cualquier persona que fuere mordida, si miraba a la serpiente de metal, viviría. "Y Moisés hizo una serpiente de metal, y púsola sobre la bandera; y fué, que cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de metal, y vivía." Números 21:9.

Cristo fue levantado en una cruz; todos nuestros pecados fueron puestos sobre Él; los pecados del mundo entero fueron puestos sobre Él. Él era el Cordero de Dios que vertió su sangre para quitar los pecados del mundo. Su sangre, gracia y perdón es ofrecido para limpiar la vida de cada ser humano.

Cuando alguien mordido por una serpiente, y muriendo, no quería mirar a la serpiente de metal, porque él no creía, por su propia elección, él moría. Es tan igual con Cristo: "Y en ningún otro hay salud; porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos." Hechos 4:12. Hay salvación cuando miramos a Cristo, creemos en él, y lo amamos con todos nuestros corazones, le damos nuestras vidas porque Él dió su vida por todos nosotros.

Biblicamente hablando, en este momento, Cristo está oficiando como Sumo Sacerdote en el Santuario Celestial, Heb. 4:14, y como Abogado en el juicio arriba. 1 Juan 2:1,2.. Él está sellando los ciudadanos del reino de Dios. Él está escribiendo nombres en el Libro de la Vida. Ninguno que no haya buscado la gracia de Dios entrará allí, porque Dios conoce el corazón, los pensamientos y la mente de cada persona, y su juicio es justo y verdadero.

Así como el hombre que se estaba muriendo por la mordida de la serpiente, sólo tenía unos minutos o segundos para mirar y recibir vida; nosotros podríamos tener unos días o años para buscar el perdón de Cristo, la gracia del Señor, y para pedirle poder de lo alto para obedecerle ahora y para siempre. "Para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, sino que tenga vida eterna." Juan 3:15.

 

 

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