Versoprofetico

A Jesús sea la Gloria

Ha Resucitado

 

Apocalipsis 1:18 - "Y el que vivo, y he sido muerto; y he aquí que vivo por siglos de siglos."

En el Calvario alzaron tres cruces. Los soldados romanos crucificaron a Jesús Nazareno entre otros dos condenados a morir en la cruz. Uno de ellos en tono de reto dice a Jesús, si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Pero el otro confesando su justa condena responde, este hombre nada ha hecho para ser colgado en la cruz; y cobrando un aliento de esperanza pide a Jesús: "Señor, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino." (Lucas 23:42) Es evidente este hombre conocía de la misión de Jesús en la tierra, como los profetas habían dicho: El vendría a llamar pecadores al arrepentimiento y a salvarlos para el reino de Dios. Por fe el confió ese día en la promesa de Jesús que sería llamado a la vida cuando Jesús venga a buscar a su pueblo.

¿Porqué Cristo es el centro de atención en la tierra, en los cielos arriba y en las Sagradas Escrituras? Porque Cristo es Unico; no hay otro ser como El en todo el universo. Uno con el Padre desde la eternidad, Creador de los mundos, La Fuente de vida. (Juan 1:1-4; Colosenses 1:16, 17)

Un día el amor y la armonía entre los ángeles creados se rompió cuando Lucifer se volvió el agente activo de sus insubordinadas ideas. (Ezequiel 28:14-17; Isaias 14:12-14) El misterio de iniquidad comenzó a desarrollarse: como un ángel perfecto se convirtió en el diablo, y en Satanás. Esas ideas locas llegaron a dominar la voluntad de Lucifer al extremo que rehusó retornar y entrar de vuelta al círculo de amor y armonía. (Apocalipsis 12:7-9) Cristo y los ángeles fieles a Dios no tuvieron otro recurso que expulsar del cielo a los ángeles rebeldes. Se había hecho una nueva creación en la tierra con solo dos seres humanos para comenzar la procreación de una raza diferente; y Lucifer comenzó sus planes para engañar a Adam y Eva y arrebatar el dominio de Adam para sí mismo y sus ángeles. (Génesis 3:1-6) Lo hizo, y todavía estamos en esa historia de sufrimiento y muerte...

¿Había Dios hecho planes para tal eventualidad? Seguro que sí, antes de crear al hombre el plan de redención había sido diseñado: "Sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha ni defecto; designado desde antes de la creación del mundo, pero manifestado en este último tiempo por amor de vosotros." (1 Pedro 1:19, 20) Por amor a su creación, Cristo se ofreció a Sí mismo para ser el Cordero de Dios. Y en los oídos de la serpiente y de la pareja culpable el plan de redención fue revelado: "Y enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar." (Génesis 3:15) Cristo, la simiente de la mujer, al final herirá la cabeza de la serpiente, destruyendo al diablo y toda maldad para siempre. Satanás heriría el calcañar, tratando de matar al Hijo de Dios, pero no pudo porque Cristo es vida en Sí mismo.

La pena de muerte es una realidad para la raza humana; y la segunda muerte está en reserva en la escena final para los que nunca se arrepintieron, para perecer junto con Satanás y los ángeles caídos. (Apocalipsis 20:14,15) Para pagar la pena de muerte el Creador tuvo que descender en la escala de los seres vivientes para ser una de sus criaturas. Un paso abajo sería un ángel; dos pasos para abajo para ser un hombre. Eso es lo que El hizo cuando nació de una mujer con un cuerpo humano para ser el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. ¿Como fue hecho? "Y sin contradicción, grande es el misterio de la piedad: Dios ha sido manifestado en carne." (1 Timoteo 3:16)

"Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado sobre su hombro: y llamaráse su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz." (Isaías 9:6)

"He aquí la virgen concebirá y parirá un hijo, y llamarás su nombre Emmanuel, que declarado, es: Con nosotros Dios." (Mateo 1:23)

"Y parirá un hijo, y llamarás su nombre JESUS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados." (Mateo 1:21)

El diablo entendió el significado de la sentencia que Dios dió en el Edén: la simiente de la mujer era una amenaza real para su vida. Pronto vió que Abel se acercaba mucho a Dios, y por eso instigó en Caín el espíritu de rebelión para que matara a su hermano, por si acaso este era la predicha simiente de la mujer.

Cuatro mil años pasaron y ahora la llegada de la simiente de la mujer es aún anunciada por los ángeles. "Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor." (Lucas 2:11) Los celos del Rey Herodes se despertó cuando llegaron los reyes magos del oriente preguntando donde está el Rey de los Judíos que ha nacido. Por intervención divina los reyes magos salieron por otra ruta y los padres con Jesús huyeron a Egipto. (Mateo 2) Herodes no pudo contener su ira y mandó el ejército a Belén para matar todos los niños menores de dos años.

Por 33 años Satanás trató de vencer al Hijo de Dios mientras se vestía de hombre. Cristo usó sus poderes divinos para el beneficio de otros; agua convertida en vino, cinco mil alimentados con cinco panes y dos pescados; El calmó la tormenta, caminó sobre agua, sanó los enfermos, resucitó muertos. Para cumplir con toda justicia y con la Ley de Dios El tenía que ser como un hombre para Sí mismo, y en esa gran tentación de usar los poderes divinos El venció desde el principio hasta el fin.

Más de una vez Jesús dijo a sus discípulos: "...del Hijo de hombre, Porque será entregado a las gentes, y será escarnecido, é injuriado, y escupido. Y después que le hubieren azotado, le matarán: mas al tercer día resucitará." (Lucas 31-33) "Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar... Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar." (Juan 10:17, 18) Al fin, la hora llegó cuando Jesús fue llevado al tribunal ante Pilato, donde la muchedumbre instigada por Satanás, a grandes voces clamaba: "Crucifícale, crucifícale." (Juan 19:6) Y ese Viernes, a las 3pm Jesús murió en la cruz y pagó la pena de muerte que ha caído sobre la raza humana por la transgresión de la ley por nuestros primeros padres.

Por dejar que sus mentes se llenaran de temor, los discípulos se olvidaron de la promesa de Jesús. Mientras Jesús descansaba en la tumba, los protagonistas no pudieron descansar; ellos lo habían matado, y ahora tenían miedo de sus palabras y de su poder. De Pilato consiguieron una guardia, como 100, y el sello sobre la piedra que cubría la tumba. (Mateo 27:65, 66)

Un ciento de valientes soldados romanos pasaron la noche vigilando la tumba del Hijo del hombre. De repente, antes de la salida del sol el Domingo, como un rayo del cielo, un ángel descendió del cielo, un terremoto sacudió la tierra, el ángel rodó la piedra que tapaba la entrada, y se sentó sobre ella. El terror de sus vidas hizo que los soldados perdieran sus fuerzas y cayeran temblando al suelo mientras que la radiante figura del Hijo de Dios salía por la puerta proclamando: "Yo soy la resurrección y la vida," tal como lo había dicho antes. (Juan 11:25; Mateo 28:2-4)

Ha resucitado: dijo el ángel, "No está aquí; porque ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor." (Mateo 28:6; Marcos 16:6; Lucas 24:6) El Salvador Resucitado apareció a sus discípulos por 40 días para fortalecer la fe de los discípulos en la verdad de la misión del Salvador del mundo comenzando con un testimonio personal en que sus propios ojos vieron al Salvador resucitado. Cristo conquistó y venció el poder de la muerte y a Satanás. En sus manos está el poder de la resurrección para rescatar de la muerte a cuantos dejando atrás la perdición del mundo vienen a Jesucristo para ser salvos. Mediante Jesús cualquier ser humano puede obtener la justicia de Cristo y su gracia para heredar vida eterna. Con ese propósito Jesús entró en el Santuario Celestial como Sumo Sacerdote para administrar los méritos de su sangre salvadora a todos los pecadores arrepentidos que vinieren a El.

La recepción que dieron los ángeles al Rey de gloria, cuando ascendió al cielo, fue revelada profeticamente muchos años antes: "Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria." (Salmos 24:7-10)

Este tiempo entre la ascensión al cielo y la Segunda Venida, Jesús está ministrando perdón y gracia a sus hijos arrepentidos del pecado, los herederos de la salvación. "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad." (1 Juan 1:9)

#1.- El perdona nuestros pecados. Solo la sangre del Cordero de Dios tiene valor y poder para expiar nuestros pecados. Cuando alguien se arrepiente y confiesa su pecado al Salvador, el Sumo Sacerdote aplica los méritos de su sangre para cubrir ese pecado, el pecador es perdonado, es justificado, y es un hijo de Dios. 'El es fiel y justo.' Crealo y tenga fe en El.

#2.- El nos limpia de toda maldad. Así como en el santuary de Moisés en el desierto, una vez al año fue el día de la expiación (hoy Yom Kippur), en el santuario celestial, antes de la Segunda Venida viene el Juicio para registrar los nombres de aquellos que han sido salvados por Jesús, y para ser rescatados de la tierra en la Segunda Venida. (Daniel 7:9, 10; 8:14; Apoc. 14:7) Durante el Juicio, cuando un nombre es llamado en la corte celestial, estando muerto o vivo, si la persona pertenece a Jesús, con todos sus pecados perdonados por el Salvador, el Abogado se coloca en el lugar de la persona, y todo lo que el jurado y la corte ve es la justicia de Cristo, la vida perfecta del Salvador. Sí, maravillosa gracia, ese hijo de Dios es cubierto por la justicia de Cristo, su nombre permanece en el Libro de la Vida limpio de toda maldad. "Y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo." (1 Juan 2:1) Maravillosa gracia de Dios! Y sigue la pregunta, ¿Por qué tantos seres humanos desprecian el amor de Dios y la libre dádiva de vida eterna en Jesucristo? ¿Por qué tanto correr en pos del diablo, solo por muerte, muerte eterna, cuando vida, vida eterna es libremente dada por amor de Dios?

Entonces, el fin viene con una crisis muy severa en todas partes: económica, política, religiosa... Nosotros vemos éstas y sufrimos su impacto en nuestras vidas. Nosotros no vemos los cambios en el cielo, pero están sucediendo: Jesús el Sumo Sacerdote y Mediador en el Juicio se está preparando para levantarse del Juicio, porque en la tierra todos han hecho su mente, su decisión final. Un lado obedece y sirve al Señor; (Apoc. 14:12) el otro lado obedece y sirve a Babilonia la Grande. Cristo pronuncia el veredicto final, (Apoc. 22:11) y las puertas de la salvación se cierran para siempre.

Mientras las siete postreras plagas caen sobre los que rechazaron la gracia de la salvación, el Salvador está cambiando su vestimenta de Sumo Sacerdote por la de Rey de Reyes y Señor de Señores, para aparecer en el cielo oriental rodeado de ángeles y gloria majestuosa. (1 Tesalonicenses 4:16, 17) Y cuando se recogen los salvados de toda la tierra, Jesucristo conduce la inmensa congregación a través del espacio hasta las mansiones del cielo donde morarán con Jesús por mil años. ¿Quién quiere perderse eso? El tiempo de decidir es ahora, antes que la puerta se cierre.

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