Versoprofetico

No mas sangre de corderos

Consumado Es

 

1 Pedro 1:19. - Sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.

En la cruz, el sexto día de la semana, Viernes, a la novena hora, (3pm) Jesús a gran voz dijo: "Consumado es; y habiendo inclinado la cabeza, dió el espíritu." (Juan 19:30)

Eso fue hace casi dos mil años en el pasado. ¿Que fue consumado en ese momento? Tenemos que mirar en los escritos bíblicos; sí, en el evangelio eterno (Apocalipsis 14:6) el cual comienza con Génesis 1 y termina con Apocalipsis 22. Cuando Adam y Eva tan fácil creyeron a Lucifer, el engañador, cuyas palabras pusieron ellos por encima de las palabras de Dios Creador, ellos creyeron al engañador y no creyeron al Creador, por consiguiente fueron sacados del huerto de Dios en el Eden. Realmente ellos escogieron muerte del diablo en vez de vida de Dios. (Génesis 2:17; 3:1-6) Todo muy triste, el hombre cayó en las manos del enemigo, el hombre fue atrapado por la rebelión y la muerte, y en sí mismo no tiene poder para libertarse. Ahora en los últimos días, mira la conducta salvage y los instintos barbaricos de tanta gente en todas partes, cuyas mentes han caído bajo el dominio del demonio.

El amor divino abrió una provisión para rescatar la humanidad. Dios mismo pagaría el rescate. Inmediatamente Dios reveló las buenas nuevas: "Y enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. (Génesis 3:15) Ahí comenzaron las buenas nuevas del evangelio de salvación. A su tiempo Satanás hirio el calcañar de la Simiente, pero la Simiente destruirá todo mal y a Satanás. La gran controversia abrirá el camino que los seres humanos escogerán; unos escogerán seguir la Simiente-el Salvador para ser recompensados con vida eterna; y otros en sentido contrario seguirán en los caminos de iniquidad cuya recompensa es muerte, mejor descrita como la muerte segunda. (Apocalipsis 20:14)

El misterio de piedad, como el divino Hijo de Dios tomó sobre Sí mismo naturaleza humana, es más allá de lo que la mente humana puede entender. (1 Timoteo 3:16) Pero, El lo hizo, y se ofreció a Sí mismo como el Cordero de Dios, y dió su sangre para redimir al hombre de la transgresión a la ley de Dios y para salvarlo de la muerte segunda.

Desde el mismo principio, el cordero sacrificado sobre el altar señalaba un punto y un tiempo en el futuro al sacrificio del Cordero de Dios, una vez y por todos, para redimir hombres y mujeres. Adam, Abel, Abraham, Isaac, Jacob, y sus descendientes adoraron a Dios conforme al plan que les fue revelado.

Cuando llegó el tiempo de organizar los hijos de Israel como una nación, Dios llamó a Moisés para ser su siervo, para ser la voz entre Dios y el pueblo. Los hijos de Israel bajo la esclavitud de los egipcios perdieron mucho de la propia relación con Dios, y ahora Dios planeaba darles un territorio y aún morar entre ellos. Para tener una buena comunidad, con paz, amor y orden debe haber un reglamento por escrito y que permanezca en sus mentes. La Ley de Dios fue pronunciada en alta voz en sus oídos por Dios mismo, y escrita por el dedo del Señor en tablas de piedra. (Exodo 20:2-17)

Los primeros cuatro mandamientos, versos 2-11, son la expresión suprema de amor a Dios; y los siguientes seis mandamientos, versos 12-17, expresan nuestro amor a los vecinos. (Mateo 22:37-40) La ley es una dádiva de Dios al hombre para salvar sus criaturas de los problemas de mala conducta mientras vivan en la tierra. Si estos mandamientos estuviesen en las mentes y corazones del mundo hoy, que diferente el mundo sería! Pero la violencia y corrupción de los días de Noé (Génesis 6:11) está llegando al mismo nivel en nuestros días. Continuará la sociedad poniendo a un lado los Diez Mandamientos?

La verdad permanece, Dios todavía es Dios, El y Su ley son eternos. Por traspasar cualquiera de los mandamientos de la ley de Dios, la pena fue y todavía es muerte: "Porque la paga del pecado es muerte." (Romanos 6:23)

En el centro del campamento de Israel estaba el tabernáculo-santuario con dos divisiones, el lugar Santo, y el lugar Santísimo. Antes de la entrada estaba el altar del sacrificio, adonde quién quebrara uno de los mandamientos debía venir con un cordero, confesar su pecado con las manos en la cabeza del cordero, y matándolo con el cuchillo derramar su sangre. El sacerdote toma la sangre con sus dedos para imprimirla en los cuernos del altar del sacrificio donde el pecado permanece hasta el día de expiación. El cordero murió por el pecador y él ya libre regresa a su tienda.

Millones de corderos fueron sacrificados apuntando adelante hacia la venida del Cordero de Dios. Llegó un día cuando Juan el Bautista mientras señalaba a Jesús exclamó: "He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo." (Juan 1:29)

La Simiente de la mujer, Jesús, el Salvador, por tres y medio años estuvo confirmando el pacto con la casa de Israel que El era el Mesías prometido, con señales, milagros, el testimonio de las Escrituras y el cumplimiento de la profecía. Muchos aceptaron y creyeron en El como el Mesías y el Hijo del Dios Viviente, pero en general "A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron." (Juan 1:11) Israel fue llamado para presentar el Mesías al mundo, pero ellos no reconocieron al Salvador, y terminaron por enviarle al Calvario. Así fue como cumplieron la profecía.

En la cruz, Jesús gritó: "Consumado es" y murió. Sus palabras fueron seguidas por un terremoto; en el templo el velo fue razgado de arriba a abajo, y se dice que el cordero escapó de las manos del sacerdote. El Cordero de Dios, una vez y por todos, se ofreció a Sí mismo como rescate para la redención de la raza humana. Cuando un guardia hirió su costado con una lanza, sangre y agua brotó de la herida. El Hijo de Dios, sin-pecado, vino a proveer la sangre redentora que lava los pecados de quien ruega por su gracia. La verdad es "sin derramamiento de sangre no se hace remisión." (Hebreos 9:22)

Antes que Jesús viniera, los que por largos siglos adoraban a Dios, ofreciendo corderos, machos cabríos y toros por fe en el Cordero de Dios que ha de venir, tuvieron que esperar por la sangre de Cristo para completar la remisión de sus pecados. "Porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados." (Hebreos 10:4) Solamente la sangre sin mancha y pecado del Hijo de Dios tiene poder para lavar pecados.

"Consumado es" No más corderos, no más animales sacrificados a Dios: el Hijo, el Cordero de Dios lo hizo, El mismo un sacrificio completo y perfecto. Aunque en desventaja por tomar sobre Sí carne humana, en esa confrontación mortal con el enemigo, Cristo venció a Satanás y selló la destrucción final del diablo y sus ángeles. Satanás pudo solo herir su calcañar. El divino Hijo de Dios posee vida en Sí mismo y venció la muerte con la resurrección de un glorioso cuerpo humano. (Lucas 24:38-43; Apocalipsis 1:13-18)

Después que Cristo, como Cordero, terminó su sacrificio y lo puso al libre alcance de toda persona, El ascendió al santuario celestial para oficiar como Sumo Sacerdote a favor de quién levantara sus manos por la misericordia de Dios. En la tierra, el sacerdote tenía que aplicar la sangre del cordero con sus dedos al cuerno del altar. En el cielo, el Sumo Sacerdote ha de aplicar los méritos de su sangre redentora al pecado confesado de un hijo de Dios para aparecer perdonado en los libros del cielo. "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad." (1 Juan 1:9)

Dios dió al Apóstol Pablo una vislumbre del cielo: "Mas os habéis llegado al monte de Sión, y a la ciudad del Dios vivo, Jerusalem la celestial, y a la compañía de muchos millares de ángeles, Y a la congregación de los primogénitos que están alistados en los cielos, y a Dios el Juez de todos, y a los espíritus de los justos hechos perfectos..." (Hebreos 12:22-24) Estos justos hombres no son espíritus vivientes en el cielo; es el registro de la vida de cada uno, que es real y vivo en el cielo. De toda persona que haya vivido en esta tierra hay un récord de toda su vida en los libros del cielo que será abierto el día de su juicio para ser juzgado. El Juicio (Daniel 7:9-11, 13-14) comenzó con los justos que murieron antes de Jesús y que necesitaban la sangre de Cristo para completar y hacer perfecto el perdón de sus pecados, y la validez de sus nombres en el Libro de la Vida. Los muertos están durmiendo inconscientes en el sepulcro hasta que sean llamados a salir en el día de la resurrección. (1 Tesa. 4:16-17)

"Mas éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en sus entrañas, y escribiréla en sus corazones; y seré yo a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo." (Jeremías 31:33)

El mensaje de Dios en los últimos días, el evangelio eterno (Apocalipsis 14:6-12) está avanzando con el poder del Espíritu Santo: Gloria a Dios, la hora de su juicio, y pidiendo adorar a Dios Creador en su día Sábado de reposo. El mensaje de los tres ángeles es enviado a cada nación y tribu y lengua y pueblo para preparar a los habitantes de la tierra para la Segunda Venida de Cristo. Unos aceptan, otros no...

Hay solo dos caminos a escoger.

El que con arrepentimiento y confesión envía sus pecados a Cristo, recibe del Sumo Sacerdote perdón y aceptación. "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad." (1 Juan 1:9) En el Juicio, ese tendrá "abogado--para con el Padre, a Jesucristo el justo." (1 Juan 2:1) Y su nombre estará escrito en el Libro de la Vida para ser rescatado de la tierra en la Segunda Venida de Cristo, y junto con todos los redimidos gozar del grandioso vuelo espacial a la ciudad de Dios. (1 Tesalonicenses 4:15-17)

La segunda opción: El que no envía sus pecados a Jesús para ser perdonado, pero los guarda en su cuerpo y en su mente, Dios siente la tristeza y el dolor de perder a uno de sus hijos. Se ha puesto donde las siete postreras plagas caerán sobre él (Apoc. 16) junto con todos los que adoran la confusión religiosa de los últimos días conocida como Babilonia la Grande. (Apoc. 17) Y en su día de Juicio, ante el Gran Tribunal, bajo la misericordia y justicia de Dios, la sentencia de muerte traerá solo lágrimas y dolor cuando las llamas caen para purificar la tierra de pecado y pecadores. (Apoc. 20:12-15)

Conclusión.

1- En la cruz, Cristo puso fin a todos los sacrificios de sangre con su propia sangre. "Consumado es." La demanda de muerte por la transgresión de la Ley estaba pagada. Jesús murió.

2- Dos grandes dádivas de Dios al hombre. La Ley para librarlo de los problemas del desorden mientras viva. Y Jesús, para perdonar sus pecados y librarlo de la muerte segunda.

3- Dios es amor es el fundamento de los 10 Mandamientos. Ama a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a tí mismo. Su voluntad para paz, amor y orden en la tierra.

4- Dios dió a Jesús como Salvador para toda la humanidad, pero dentro del tiempo de la gran controversia, los seres humanos han de decidir a quién han de servir: al Salvador por vida, o al adversario por muerte. Tú escoges tu futuro.

 

..Primera Pagina . . . Otra Profecia