Versoprofetico

Vida o Muerte. Cada persona pasará por el valle de las decisiones; y resulta ser su propia elección, cuando

Uno es Tomado y el otro Dejado

 

Lucas 17:36 - "Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado."

Ésta es la advertencia de Jesús para los que viven en el tiempo del fin, cuando Él está para volver. Dos personas de la misma familia, o en el mismo trabajo, serán separados para siempre: uno será tomado, y el otro dejado.

La misma advertencia se registra en el libro de Mateo: "Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres moliendo a un molinillo; la una será tomada, y la otra será dejada." Mateo 24:40,41.

En otras palabras, una será salvada, y la otra dejada para perecer. ¿Por qué? Considere la parábola de las bodas del hijo del rey, Mateo 22:2-14. "Amigo, ¿cómo entraste aquí no teniendo vestido de bodas? Verso 12. La parábola representa el reino de Dios y la predicación del evangelio invitando a todo el que oye para ser salvado en el reino de Cristo. Para entrar a las bodas, la cosa más importante es "el vestido de bodas," que el rey mismo está proporcionando para cada huésped. En la parábola, el desafortunado huésped no prestó atención a las regulaciones establecidas por el rey, y vino con su mejor traje, de su propia fabricación; pero, ésa era una indicación de su espíritu de desobediencia y de rechazamiento abierto a la benevolencia del rey, que proporcionó libremente a cada uno vestidos de confección impecable por la Majestad real para honrar las bodas de su Hijo.

Como ese huésped, la mayoría de nosotros estamos bajo la miseria de la desgracia, pobres y desnudos, Apoc. 3:17, y el testigo verdadero dice: "Yo te amonesto que de mí compres... vestido de vestiduras blancas, para que no se descubra la vergüenza de tu desnudez..." Apoc. 3:18. El vestido de bodas, las vestiduras blancas, deben estar puestas, deben perfectamente cubrir el uno que será tomado; de otra manera, como el huésped pretencioso, se convertirá en el otro dejado.

Los dos versos que siguen dan una idea más clara de la naturaleza del vestido para los cristianos: "Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis vestidos." Gálatas 3:27. "Mas vestíos del Señor Jesucristo..." Rom. 13:14. Aquéllos que serán tomados, están copiando en sus vidas el ejemplo y el carácter del Señor Jesucristo. Mencionemos solamente dos de las características principales de Jesús: amor y obediencia.

Amor. - amor supremo; Él dió su vida voluntariamente para rescatar la familia humana y el planeta Tierra.

Obediencia. - "Y hallado en la condición como hombre, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz." Fili. 2:8. Él dijo: "Si guardareis mis mandamientos, estaréis en mi amor; como yo también he guardado los mandamientos de mi Padre, y estoy en su amor." Juan 15:10. Como ejemplo para nosotros, Jesús guardó la ley de Dios durante su vida en la tierra. Exo. 20:3-17. Si no fuera verdad, al entrar en sus últimos días, no podría haber dicho: "porque viene el príncipe de este mundo (Satanás); mas no tiene nada en mí." Juan 14:30. Debido a su victoria sobre el pecado y la muerte, Él ofrece el poder de su justa rectitud a cualquier persona que venga a Él. Jesús imparte el poder de su rectitud al uno que es tomado. "Por lo cual, éste es el pacto que ordenaré a la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Daré mis leyes en el alma de ellos, y sobre el corazón de ellos las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo." Hebreos 8:10.

Aquí, un pecador es totalmente transformado en un hijo obediente de Dios. Con el poder de la gracia abundante de Dios, y de su continuo amor, se despierta en todo corazón anhelante una creciente actitud de obediencia amorosa que se goza en la bondad misericordiosa del Padre eterno. Los siervos del Señor entienden las grandes bendiciones que el cielo otorga a los que viven y actúan como Cristo. Éste es el que es tomado.

Considere también Mateo 25:31-46. "Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria... Y serán reunidas delante de él todas las gentes: y los apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos... las ovejas a su derecha, y los cabritos a la izquierda. Entonces el Rey dirá a los que estarán a su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino... Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fuí huésped, y me recogisteis; desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis a mí." Mateo 25:31-36. "Y respondiendo el Rey les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeñitos, a mí lo hicisteis. Mateo 25:40.

Tome la Biblia y lea lo qué sucedió a las cabritos egoístas a la izquierda, que no prestaron atención a los necesitados alrededor de ellos. "Entonces dirá también a los que estarán a la izquierda: Apartaos de mí, malditos..." Mateo 25:41. El otro dejado no tenía ningún rastro del carácter de Jesús desarrollado en su vida, y no conocía a Jesús, quién es el único que da la entrada al reino de Dios.

Después de descubrir, por estos versos, los que serán tomados y los que serán dejados, descubramos cuando esta separación va a ocurrir:

A -- Al final. Las señales del tiempo del fin están en Mateo 24, Lucas 21, y Marcos 13. Jesús mezcló las señales para la destrucción de Jerusalén con las señales del fin del mundo. La mayoría de las señales han estado con nosotros durante mucho tiempo; la diferencia ahora al fin está en la frecuencia y la intensidad crecientes de las calamidades y de los desastres. Hay una señal que se está cumpliendo ahora mismo: "Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, por testimonio a todos los Gentiles; y entonces vendrá el fin." Mateo 24:14.

B -- A la hora del juicio en el cielo. Nunca antes el mensaje de los tres ángeles en Apocalipsis 14:6-12 se ha predicado con tal intensidad como se ha hecho dentro de los últimos 200 años; y continúa predicando que la hora de su juicio ha llegado. Apoc. 14:7. Daniel describe el principio del juicio: "Estuve mirando hasta que fueron puestas sillas: y un Anciano de grande edad se sentó, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su silla llama de fuego, sus ruedas fuego ardiente. Un río de fuego procedía y salía de delante de él: millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él: el Juez se sentó, y los libros se abrieron... Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí en las nubes del cielo como un hijo de hombre que venía, y llegó hasta el Anciano de grande edad, e hiciéronle llegar delante de él." Daniel 7:9-13.

De acuerdo a lo ilustrado por los servicios religiosos de los judíos, y los del día de la expiación, los cuales eran una sombra de lo que está sucediendo en el Santuario Celestial, podemos ver, por fe, como Jesús, que fue el Cordero de Dios, está oficiando como Sumo Sacerdote, para ofrecer su plena gracia, los méritos de la sangre de su sacrificio para salvar cada penitente pecador. Jesús, como abogado, se levanta en defensa de los que vienen a Él y los libra de las acusaciones de Satanás; sus nombres son sellados para salvación en el Libro de la Vida; sus pecados se borran, y ahora aparecen ante Dios cubiertos por la vida recta e impecable de Jesús. Lea el libro a los Hebreos, principalmente capítulos 8.9.10. ¿Qué podemos decir? Éstos tienen "el vestido de bodas;" y son seleccionados para ser tomados. Cuando el nombre de una persona se presenta en el tribunal del cielo para juicio, y se abre el expediente con los hechos, las palabras, y los pensamientos para que todos lo vean, Cristo, el Cordero de Dios, es la única esperanza. ¡Te agradecemos Jesús, cuán grande eres Tú! Éste es el momento, en el juicio, cuando realmente el uno será tomado, y el otro dejado.

La advertencia divina es: "Velad pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor." Mateo 24:42. Ninguna persona sabe cual es el último día del juicio. Por lo tanto, es necesario mirar a las señales del fin, pues estos acontecimientos vienen uno tras el otro:

1. -- frecuencia e intensidad crecientes de desastres y calamidades, como los dolores de parto de una mujer.

2. -- una grandemente agitada controversia religiosa sobre las demandas de la ley de Dios, los Diez Mandamientos, principalmente sobre el descanso del día del Sábado y cómo o cuándo adorar al Señor. Apoc. 13:11-18.

3. -- el anticristo aparece haciendo creer a la gente que él es el Cristo. "Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se transfigura en ángel de luz." 2 Cor. 11:14.

En cierto punto del tiempo, la población humana en conjunto llega a una decisión final; cada uno ha hecho su mente a favor o en contra del debate religioso. Los que conocen al Señor, eligen obedecer al Señor. Los que no conocen al Señor, ellos no saben, y sin saber siguen al anticristo y van a su propia perdición.

Cuando todas las decisiones se hayan hecho, el juicio concluye; Cristo se levanta y pronuncia el veredicto final: "El que es injusto, sea injusto todavía: y el que es sucio, ensúciese todavía: y él que es justo, sea todavía justificado: y el santo sea santificado todavía." Apoc. 22:11. En ese momento, la humanidad ha llegado al punto de no retorno, los salvados están sellados para ser tomados, y los perdidos se dejan afuera; ellos eligieron confiar en los poderes de la tierra, que no tienen vida, ni pueden salvar a nadie. En el día del Señor, ellos no tienen poder para soportar el resplandor divino de la Segunda Venida de Cristo, y caen sin vida a tierra para alimentar las aves de rapiña. Lucas 17:37, Apoc. 19:17-21.

En el cielo, Cristo recibe el reino: "Y fuéle dado señorío, y gloria, y reino; y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron; su señorío, señorío eterno, que no será transitorio, y su reino que no se corromperá." Daniel 7:14.

En la tierra, las siete postreras plagas de Apocalipsis 16 comienzan a caer sobre los que fueron dejados: "Y en aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está por los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fué después que hubo gente hasta entonces: mas en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallaren escritos en el libro." Daniel 12:1.

Al final de las plagas, se cierra la historia de la tierra con la Segunda Venida de Cristo: "Y ví el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que estaba sentado sobre él, era llamado Fiel y Verdadero, el cual con justicia juzga y pelea... Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre, Rey de Reyes, y Señor de Señores." Apoc. 19:11-16.

Toda la tierra está en conmoción, las montañas son arrojadas en el mar, y la gloria de su venida enciende los mismos elementos de la naturaleza. La tierra se sacude con el sonido de la trompeta y con el grito del Señor para levantar a los muertos de sus sepulcros. Se oye a los perdidos gritando y pidiendo a las rocas que los cubran; y se oyen los gritos de victoria sobre la muerte de aquéllos que salen del sepulcro. Todo esto hace de la Segunda Venida el acontecimiento culminante, el más visible, más ruidoso, y más dramático de todos los eventos en la tierra. 2 Pedro 3:10; 1 Tesa. 4:14-17; Apoc. 6:14-17.

Jesús dijo: "Y he aquí, yo vengo presto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según fuere su obra." Apoc. 22:12. El que es tomado recibe la dádiva de la inmortalidad, y con regocijo va con Cristo al cielo, por mil años. El que es dejado recibe lo que él eligió: la muerte, y en sus lágrimas perece. Pero, por ahora, la puerta de la salvación todavía está abierta, y tú tienes la libertad de escoger.

 

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