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Durante los Ultimos Dias

Sorpresa para el Mundo Cristiano

 

Jeremías 10:10 - "Mas Jehová Dios es la verdad; él es Dios vivo y Rey eterno: a su ira tiembla la tierra, y las gentes no pueden sufrir su saña."

Amor y Justicia están mezclados en el carácter de Dios. Por su amor el pecador arrepentido encuentra gracia y salvación. Por su justicia el rebelde delincuente se queda afuera con la compañía que ha escogido. El Juicio pasa la sentencia: uno se regocija con el Señor, el otro llora con amargo desespero por encontrarse entre los perdidos.

La experiencia de muerte se convirtió en realidad para el mundo que pereció en el Diluvio. Ellos no creyeron en las advertencias de Dios ni se arrepintieron de su constante iniquidad. En este caso y en otros similares Dios tuvo que obrar fuera de lo ordinario y fuera de lo esperado: "Porque Jehová se levantará como en el monte Perasim, como en el valle de Gabaón se enojará; para hacer su obra, su extraña obra, y para hacer su operación, su extraña operación." (Isaías 28:21) Dios no podía salvar la humanidad corrompida de los días de Noé, la cual abiertamente despreció y traspasó desenfrenadamente todos los mandamientos. Dios dió la Ley al hombre para preservar la raza humana de degeneración total, como una guía de conducta y comportamiento. Para los hijos de Israel y para las generaciones siguientes la Ley fue pronunciada por la boca de Dios y fue escrita por el dedo de Dios en tablas de piedra. (Exodo 20:2-17)

En estos tiempos estamos entrando por los eventos de los últimos días, y cada persona podría y debía evitar esa experiencia de muerte. Ignorancia, interpretación errónea, falsos Cristos, o plena rebelión podrían engañar a muchos que están tratando de entrar en el Reino de Dios. Las siguientes dos condiciones pueden ser una bien conocida verdad profética o una gran sorpresa para algunos creyentes:

1.- Al tiempo del fin, todas las naciones estarán dominadas por la unión de iglesia y estado. (Apocalipsis 17)

2.- Toda la humanidad viviente ha de sufrir la Gran Tribulación en la tierra. (Lucas 21:28)

Todas las naciones caerán bajo el dominio de la unión de iglesia y estado de los poderes religiosos dentro de ellas mismas o de los poderes religiosos en las naciones dominantes. Los Estados Unidos de América han podido mantener por más de 200 años el don divino de la separación de iglesia y estado. Y el pueblo ha visto el poder y la prosperidad que Dios Todopoderoso ha enviado con sus bendiciones. "El que tiene mis mandamientos, y los guarda, aquél es el que me ama; y el que me ama, será amado de mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él." (Juan 14:21) Todos han visto la maravillosa manifestación de las bendiciones de Dios sobre las familias y sobre la nación. En todas partes del mundo se dice: Se vive mejor en América.

Pero todos han de ver y ser testigos de lo que ocurre cuando el pueblo abandona al Señor y lo rechaza por suficiencia propia o por irse con los dioses de creación humana.

En la tentación del desierto el diablo apareció delante del Hijo de Dios y le mostró todos los reinos del mundo y le dijo: "A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí es entregada, y a quien quiero la doy: Pues si tú adorares delante de mí, serán todos tuyos." (Lucas 4:5-7) Satanás, el príncipe de este mundo, todavía piensa que todos los reinos de este mundo le pertenecen. Jesús vió la enorme mentira de Satanás, pues el Universo, esta tierra y cada cosa en ella pertenece a Dios que la creó, y la sostiene. "Así dice el Dios Jehová, el Criador de los cielos, y el que los extiende; el que extiende la tierra y sus verduras; el que da respiración al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan." (Isaías 42:5)

Ahora en nuestro tiempo, el ambiente de los días de Noé y el ambiente que Lot tuvo en Sodoma y Gomorra está creciendo a nuestro alrededor en todas partes. (Mateo 24:37-39; Génesis 19:6-9)

La violencia se enciende de repente con proporciones de epidemia en varias ciudades.

La corrupción moral con rampante activismo se hace visible en los ojos de los monitores y del TV.

El sabor dulce de los entretenimientos ha cubierto con sombra oscura el valor vital de los mandamientos de Dios.

Y la crisis económica......

Los poderes religiosos actuales y los hombres de gobierno piensan que ellos tienen un plan para la solución de los problemas del mundo. A medida que la situación mundial empeora, más que un cerebro está pensando que el Reino de Cristo en la tierra es la solución. Pero, ¿puede un líder humano establecer el Reino de Cristo en la tierra sin la presencia de Cristo, cuando Jesús dijo: "Mi reino no es de este mundo?" (Juan 18:36) Todavía este es el mundo que Lucifer arrebató con engaño de las manos de Adam y Eva, y no quiere soltarlo sin dar una gran batalla. Al fin, el mismo Satanás se presenta como si fuera Cristo en diferentes lugares, para engañar toda la gente que puede. "Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se transfigura en ángel de luz." (2 Corintios 11:14)

Pero Dios que conoce el fin desde el principio, lo vió sucediendo, y ha revelado en Su Palabra, hace casi 2000 años: Los poderes religiosos dominantes, como en el pasado, volverán a usar el estado para enforzar leyes religiosas y demandar la adoración de todo el mundo a los poderes de la tierra, aún en su día escogido. (Apoc. 13:12-17)

Esto podría ser una sorpresa, pero no lo es para los estudiantes de la Biblia.

Y ahora a la sorpresa #2.

La iglesia de Dios y sus miembros han de sufrir también por la gran tribulación en la tierra.

Cuando los redimidos vestidos con ropaje blanco llegaron al cielo, la pregunta fue, ¿de dónde vienen ellos? La respuesta fue: "Estos son los que han venido de grande tribulación, y han lavado sus ropas, y las han blanqueado en la sangre del Cordero." (Apoc. 7:14)

La gran tribulación comienza cuando Jesús termina su ministerio de intercesión como Sumo Pontífice a favor de sus hijos en el Santuario Celestial y pronuncia el veredicto final de Apocalipsis 22:11. (Hebreos 9:11, 12, 24) Las siete postreras plagas comienzan a caer sobre los pecadores impenitentes, quienes no vinieron a Jesús, el Sumo Sacerdote, con la confesión y arrepentimiento de sus pecados. Los salvados y los perdidos están en ese tiempo viviendo en la tierra sin un intercesor ante el trono de Dios durante el derramamiento de las siete plagas. Pero los salvados han sido sellados por el Espíritu Santo y pueden mirar al cielo y esperar la Venida del Señor para rescatar el pueblo de Dios, cuyos nombres están en el Libro de la Vida. (Efesios 4:30; Daniel 12:1)

Jesús dijo a los discípulos: "Porque habrá entonces grande aflicción, cual no fué desde el principio del mundo hasta ahora, ni será... mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados." (Mateo 24:21, 22) De cierto, por compasión de la iglesia de Dios en la tierra esos terribles días serán acortados. El Señor proveerá pan y agua para sus hijos. "Se le dará su pan, y sus aguas serán ciertas." (Isaías 33:16)

En ese tiempo habrá solo dos clases de personas en la tierra: el que tiene su nombre en el Libro de la Vida, y el que su nombre fué borrado o nunca escrito en el Libro de la Vida. En un lado o en el otro, es lo que esa persona escogió. Dios ha dado libertad de escoger; tú mismo escoges tu lugar, con amor a Dios o con amor al mundo. El adversario procura distraer la mente del mundo con asuntos triviales para que los hombres no presten atención al Gran Juicio en el cielo y que cada uno descuide su propia salvación. Demasiado tarde cuando la primera plaga cae sobre el pueblo descuidado. (Apoc. 16:1, 2)

Para despertar el mundo, tres poderosos ángeles están proclamando en alta voz las solemnes advertencias de los últimos días a fin de preparar el mundo para la Segunda Venida de Cristo: "Temed a Dios, y dadle honra; porque la hora de su juicio es venida; y adorad a aquel que ha hecho el cielo y la tierra y el mar y las fuentes de las aguas... (Apoc. 14:6-12) Cuando los poderes de la tierra resuelvan imponer sus leyes religiosas, entonces el segundo y el tercer ángel llenarán el aire con la advertencia de destrucción para aquellos que deciden adorar a los poderes terrenales. (Apoc. 13:14-17)

La gran tribulación termina al tiempo asignado, "Porque el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero: Luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes a recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor." (1 Tesa. 4:16, 17)

Comenzando con Adam, los ángeles están recogiendo todos los hijos de Dios que han salido de las tumbas del suelo con un cuerpo nuevo y glorioso para reunirse con Jesús, y junto con los vivos salvados emprenden el vuelo a las mansiones celestiales, donde el Señor los alojará por mil años. (Juan 14:1-3; Apoc. 20:4)

Estamos tristes por aquellos cuyos nombres no estaban en la lista de los salvados. Sus cuerpos pecaminosos no pudieron resistir la gloria y la presencia del Santo Hijo de Dios; sin vida caen al suelo donde permanecen por esos mil años. Si alguno estaba esperando ser arrebatado de esta tierra para ser librado de la gran tribulación, y esto no sucede, la sorpresa llegó muy tarde.

 

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