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¿Cuántas personas verán la venida de Cristo? Estas profecías nos mueven a mirar por

La Segunda Venida de Cristo

 

Apoc.1:7 -"He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra se lamentarán sobre él."

"Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él." Mateo 25:31. El número de ángeles es tan grande que forman nubes de gloria alrededor del Salvador. En la tierra, todos mirarán para arriba, porque, una tormenta de granizos y un gran terremoto, han destruído las ciudades. Apoc. 16: 18-21. Si cada ojo lo ve, su presencia alrededor de la tierra guardará una elevación que incluso los habitantes cerca de los polos de la tierra pueden verlo.

"Y los que le traspasaron." Aquí tenemos que mencionar, a Pilato, Herodes, los soldados Romanos, Annas, Caiaphas, Judas, el Sanhedrin, y todos los que participaron en la crucifixión de Jesús. Para ver a Cristo venir, ellos tienen que ser levantados de los muertos en una resurrección especial antes de que Jesús se acerque a la tierra.

La Segunda Venida de Cristo es el acontecimiento culminante de todos los eventos en la tierra. Nada ha sucedido que pueda igualarse. El Hijo de Dios viene con la gloria del Padre, y su propia gloria, que es vida para los que esperan en Él, pero es muerte para cualquier persona que ha rechazado su gracia salvadora. Su venida es personal, visible a todos; con sonido de trompeta y gritos de victoria que llegan a los oídos de todo el mundo. La conmoción de los elementos aumenta el terror que sobrecoge a los perdidos; por eso claman a las rocas para que los cubran. Los que maltrataron a Jesús y la muchedumbre rebelde no pueden soportar la gloria de Dios, y caen a la tierra sin vida, donde permanecen el milenio entero. No hay ningún ser humano vivo en la tierra durante esos mil años.

Mientras Cristo se acerca a la tierra, Él llama a la vida a todos los hijos de Dios que fueron a la tumba esperando en Él. Todos los fieles que vivieron durante los seis mil años de la historia de la tierra, cuyos nombres están en el Libro de la Vida, salen del sepulcro dotados de vida eterna y un cuerpo glorioso para encontrarse con el Salvador en el aire. 1Tesa. 4:16,17.

Mientras hay regocijo y alabanzas a Dios entre los salvados cuando viene Jesús, hay lamentos y gritos de dolor entre los que intentan ocultarse de la cara de Aquél que está en el centro del cielo. ¿Por qué? Una palabra hace la diferencia entre el perdido y el salvado, y esa palabra es amor. Amor a Él porque Él nos creó. Amor a Él, porque cuando lo rechazamos, Él se hizo hombre, para con sacrificio comprarnos y redimirnos con su sangre, y con su vida. Él pagó la pena de la muerte y con su gracia nos acepta de regreso en el reino de Dios para ser los recipientes de la herencia en la tierra hecha nueva, según las promesas al patriarca Abraham.

El amor no es una cualidad vacía. El amor tiene efectos secundarios. Es un principio activo y vivo en la vida de los hijos de Dios, que los impulsa a imitar a Cristo en servicio y obediencia a la voluntad de Dios, según está expresada en su ley, los Diez Mandamientos. Los primeros cuatro: el amor a Dios; los seis restantes: amor al hombre. Exo. 20:3-17. Nadie puede separar estos principios de amor, de la voluntad expresa de Dios para el hombre; están dados a los humanos para siempre. Dios escribió esos diez principios, en tablas de piedra, con su propio dedo, para todas las generaciones. El Espíritu Santo está escribiendo los Diez Mandamientos en los corazones y las mentes de hombres y mujeres para sellarlos para el día del Señor. Jesús dijo: Ama a Dios supremamente y a tu prójimo como a ti mismo. Mateo 22:37-40.

¿Cuándo será la segunda venida? Lea las señales de la venida de Cristo en Mateo 24, Lucas 21 y Marcos 13. Jesús dijo: "Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, por testimonio a todos los Gentiles; y entonces vendrá el fin." Mateo 24:14. Hoy, a través de la televisión, vía satélite, la página impresa, y el Internet, esta profecía está alcanzando su cumplimiento, está sucediendo a la vista de nuestros ojos. Tres ángeles poderosos, usando las voces de los seguidores de Cristo, están cubriendo la tierra con el evangelio eterno, diciendo a la gente que se preparen para la segunda venida de Cristo. Apoc. 14:6-12. En alta voz, el mensaje llama a los hombres para adorar a Dios, mostrando que la hora de su juicio ha llegado, y que Dios en la creación estableció el Sábado como memorial eterno para adorar al Creador. Para aquéllos que pretenden adorar a Dios, pero que todavía están adorando los poderes terrenales, el ángel está pregonando la advertencia o alarma más terrible que una persona pueda oír. Apoc. 14:8-11. Aquí se ve otra vez el libre albedrío trabajando: muchos obedecen al Señor; y muchos prefieren adorar a Dios según el decreto de los hombres, y éso para Dios es idolatría, rebelión y obediencia al dios de este mundo. La obediencia a Dios se recompensa con vida eterna; y no hay vida, ninguna fuente de vida, para los que prefieren la segunda opción.

En el juicio celestial, Cristo es el Sumo Sacerdote y el Abogado para sus hermanos, otorgando su gracia, misericordia y perdón para quienquiera viene a Él; su nombre se escribe o retiene en el Libro de la Vida. Cuando Cristo acaba con el juicio, las siete postreras plagas de Apocalipsis 16 comienzan a caer sobre los que no tienen sus nombres en el Libro de la Vida. La última plaga trae el terremoto mundial y la desastrosa tormenta de granizos. Después de eso, mirando al cielo, hacia el este, toda la gente en la tierra ven a Jesús como regresa como Rey de Reyes y Señor de Señores.

 

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