Versoprofetico

El infierno en la tierra

El Infierno Termina en Cenizas

 

Salmos 145:20 - "Jehová guarda a todos los que le aman; empero destruirá a todos los impíos"

En el Antiguo Testamento la palabra original sheol, que significa el sepulcro, en algunas versiones es traducida como el infierno. En el Nuevo Testamento la palabra original hades, que significa el sepulcro, en algunas versiones es traducida como el infierno. Así esta palabra infierno se refiere solo al sepulcro o la tumba.

Pero en este estudio queremos el infierno ardiente de la palabra original geenna.

El infierno es el fuego que se enciende sobre la superficie del planeta para purificar la tierra y destruir a Satanás, los ángeles caídos, y los impíos que sirvieron y obedecieron al diablo. Se encenderá después de la segunda resurrección, la resurrección de condenación. (Juan 5:29) El infierno toma lugar sobre la tierra después del milenario cuando Cristo retorna con la Nueva Jerusalem y los santos redimidos para establecer el Reino de Dios en la Tierra Nueva. (Apoc. 20:7-15)

"Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno; y todos los soberbios, y todos los que hacen maldad, serán estopa; y aquel día que vendrá, los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, el cual no les dejará ni raíz ni rama." (Malaquías 4:1)

"Y hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día que yo hago, ha dicho Jehová de los ejércitos." (Malaquías 4:3)

Para el tiempo que puedas salir por la puerta de la Nueva Jerusalem para caminar sobre la capa de ceniza, ya el fuego se habrá apagado por completo. Estas son las cenizas de todo material combustible sobre la tierra, incluyendo las personas que optaron por servirse a sí mismos y a Satanás antes que aceptar la gracia salvadora del Señor Jesucristo. El fuego se ha apagado, pero los resultados son eternos como lo fueron en Sodoma y Gomorra. (Judas 7)

Imagínese encontrarse entre los salvados dentro de las paredes de la Nueva Jerusalem, antes de que el fuego descienda sobre la tierra, y que pueda ver a través de las paredes transparentes la gran multitud de los impíos, los billones de billones del pueblo que el Señor resucitó para que oigan el veredicto del Gran Juicio Final sobre cada uno que está parado afuera de los muros. Caín podrá ser reconocido entre la gente mas alta sobre la tierra, siguiendo con los rebeldes famosos a lo largo de los siglos en la historia, y por último los que parecen enanos, nuestros contemporáneos incrédulos que despreciaron al Salvador y su oferta de salvación y vida eterna. "Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, y los disolutos, y los homicidas, y los idólatras, y cualquiera que ama y hace mentira." (Apoc. 22:15; 21:8, 27)

"Y subieron sobre la anchura de la tierra, y circundaron el campo de los santos, y la ciudad amada: y de Dios descendió fuego del cielo, y los devoró." (Apoc. 20:9)

Nadie podría extinguir los fuegos inapagables del infierno hasta que los impíos son reducidos a cenizas, incluyendo a Satanás, la raíz de todos los males. El fuego continúa ardiendo por siempre jamás hasta que toda materia orgánica se convierta en cenizas. Y sobre esas cenizas, el Señor Creador ha de llamar a la existencia una nueva creación a plena vista de todos los redimidos salvados para morar en su Reino Eterno. (Apoc. 21; 22)

Verdad bíblica básica para conocer la naturaleza humana:

Solo Dios es inmortal. (1 Timoteo 6:15, 16)

Dios creó al hombre como un ser mortal. (Gén. 2:17)

El hombre no tiene un alma, el hombre es un alma viviente. (Gén. 2:7)

La serpiente engañó a Eva con la más grande de las mentiras: "No moriréis...y seréis como dioses." (Gén. 3:4, 5) Como consecuencia, la tradición de la inmortalidad del alma se ha esparcido por todo el mundo. No es sorpresa, el día del infierno, la multitud parada afuera de los muros de la Nueva Jerusalem, bajo condena de muerte, es más grande que la salvada dentro de la ciudad, quienes escogieron amar y servir a Dios.

"No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer otra vez." (Juan 3:7)

Mucha gente quiere mantener el infierno ardiendo para siempre, un tormento eterno sobre los despreciados pecadores porque eso es lo que ellos creyeron, eso es lo que les enseñaron. Gracias a Dios por explicar en Su Palabra el proceso para aplicar la misericordia y la justicia a aquellos hijos de Dios que desechando la Ley Divina amaron más el pecado y la rebelión de este mundo. "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna." (Juan 3:16) Y para los que desecharon el amor de Dios, y la salvación provista con la muerte, resurrección, y la vida del Hijo de Dios, el infierno en el lago de fuego es solo un momento de tiempo para completar la destrucción total: exterminados para siempre, no más sufrimiento, no más vida.

Después del fuego, cuando la tierra se refrezca, y el Creador trae de nuevo vida sobre la tierra, una nueva vegetación, y una nueva variedad de animales de todas clases, hay paz mental en uno y en todos los redimidos: ahora ellos saben, si alguno en su familia estaba entre los perdidos, que no hay ninguno allá fuera sufriendo la agonía de un fuego ardiente.

"Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas." (Apoc. 21:4)

 

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