Versoprofetico

Preguntando al Señor, la respuesta es la misma:

Estarás Conmigo en el Paraiso

 

Lucas 23:43 - "que hoy estarás conmigo en el paraíso."

¡Imposible! El hombre no murió ese día. La crucifixión era un proceso lento para traer dolor y muerte a la víctima. Era el día de preparación, viernes, y no deseaban dejar los cuerpos colgando en la cruz durante el día siguiente, el día de reposo: el Sábado del Señor; y sin falta, para evitar la mala impresión a los adoradores de Dios que habían venido a Jerusalén para celebrar la Pascua, enviaron los soldados para que rompieran las piernas a los crucificados y los dejaran en tierra. Cuando los soldados vinieron a Jesús, Él ya estaba muerto; y no rompieron sus piernas. Juan 19:36; Exo. 12:46

El corazón de Jesús se rompió bajo el dolor y la agonía de cargar con todos los pecados de la familia humana. Fué para eso que Él vino y se hizo hombre. Jesús dijo: "Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, mas yo la pongo de mí mismo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre." Juan 10:17,18.

Cerca de las nueve de la mañana, Jesús fué levantado en una cruz, en el medio de dos criminales. Mientras que un malhechor profería sus quejas contra Jesús, el otro reconocía sus propias faltas y la inocencia del que estaba con ellos en la cruz, y le dijo: "Acuérdate de mí cuando vinieres a tu reino." Lucas 23:42. Las circunstancias del día, colgando en la cruz, no vinieron entre Cristo y su misión de salvar pecadores; Él le dijo, de cierto, hoy, hoy, (cuando estoy en esta cruz y tú creíste en mí) dícele: "estarás conmigo en el paraíso."

Jesús murió cerca de las 3:00 P.M., al mismo tiempo que el cordero de la Pascua debía ser ofrecido en el Templo. Él reposó el día del Sábado en la tumba, y temprano en la mañana del domingo se levantó de los muertos, tal como tantas veces se lo había dicho a sus discípulos. Lucas 18:33. Esas veces están registradas en cada uno de los evangelios.

Al resucitar, al tercer día, Jesús dijo a Maria: "No me toques: porque aun no he subido a mi Padre: mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios." Juan 20:17.

Si el malhechor arrepentido todavía no había muerto, y Jesús todavía no había ascendido al cielo, ¿qué hacemos con la promesa de estar juntos ese día en el paraíso? Tenemos que mirar a la manera como está escrito. Las Escrituras originales no tuvieron puntuación; eso fue agregado años más tarde, y quienquiera lo hizo, colocó la coma antes de hoy en vez de después. Debe ser: "Te aseguro hoy, estarás conmigo en el paraíso." Lucas 23:43. Versión Nueva Reina-Valera.

Y según las referencias del estado de los muertos, en la Biblia, el hombre sigue durmiendo inconsciente en el polvo de la tierra. "Saldrá su espíritu, tornaráse en su tierra: en aquel día perecerán sus pensamientos." Salmo 146:4. "Porque los que viven saben que han de morir: mas los muertos nada saben, ni tienen mas paga; porque su memoria es puesta en olvido... " Eccl. 9:5,6. La Biblia a menudo llama a la muerte un "sueño;" y eso es lo que dijo Jesús cuándo Lázaro estaba muerto: "Lázaro nuestro amigo duerme; mas voy a despertarle del sueño." Juan 11:11. El ladrón arrepentido, y cada uno que ha ido al sepulcro está durmiendo allí hasta que oiga la trompeta de Dios y la voz de Jesús que los llama a la vida, en su Segunda Venida, donde los ángeles recogerán los salvados de los cuatro vientos de la tierra. Cuando Él viene, Jesús dijo: "y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según fuere su obra." Rev.22:12. "No os maravilléis de esto; porque vendrá hora, cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; Y los que hicieron bien, saldrán a resurreción de vida; mas los que hicieron mal, a resurrección de condenación." Juan 5:28,29; 1Tesa. 4:14-17.

Benditos son los que los ángeles llevan al Salvador, en el aire; ellos van con Él a reinar y estar con Cristo por mil años en el cielo. Aquí, la tierra sigue vacía, caótica, durante el milenio, hasta que Cristo vuelve para despertar a los perdidos en la resurrección de condenación, y ejecutar el juicio final para los rebeldes de todos los tiempos. Los fuegos que purifican la tierra, en el lago de fuego, son el fin de los rebeldes, del pecado, de la muerte, de los demonios y de Satanás. Jer. 4:23-28; Apoc. 20. Entonces, Cristo establece su reino en la tierra hecha nueva, y los redimidos recibirán la herencia prometida hace tantos años. Apoc. 21, y 22.

 

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