Versoprofetico

Las Raíces de Armagedón están en la Historia

Entendiendo el Armagedón

 

Apocalipsis 16:16 - "Y los congregó en el lugar que en hebreo se llama Armagedón."

Cuando se levanta un conflicto bélico en la región del Medio Oriente casi siempre viene a la mente la profecía del Armagedón. En primer lugar, Armagedón no es una batalla para conquistar campos de petróleo o cierta nación, en la cual el ejército de una nación pelea en contra del ejército de otra. Más bien completamente diferente, Armagedón es la culminación de una batalla espiritual, al mismo tiempo que el cielo entero se conmueve por el pronto regreso del Rey de Reyes en el firmamento radiante. Los ejércitos de las naciones, que estaban listos para caer sobre su presa, son detenidos por la voz de Dios Omnipotente y por un poderoso terremoto que nivela las alturas de la tierra en todo el mundo. Apoc. 16:17-21.

En los tiempos del rey Achab y de Jezabel, los Israelitas fueron inducidos a olvidarse de Dios para entrar a adorar a Baal en su templo. Fue necesario que Elías interviniera con el poder de Dios y una pregunta que despertara sus conciencias: "¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él." 1 Reyes 18:21. Elías propuso que cada lado ofreciera sacrificio a su dios, y que el que respondiera con fuego ese sería Dios. Ese día en el Monte Carmelo, los profetas de Baal encontraron su dios impotente; pero en el otro lado, con una corta oración de Elías, fuego divino descendió sobre el sacrificio que consumió hasta las piedras y el agua. Y el pueblo cayendo sobre sus rostros exclamó: "Jehová es el Dios! Jehová es el Dios!" 1 Reyes 18:39.

Hoy, en el siglo veintiuno, el mismo debate continúa, un debate entre dos opiniones de como adorar al Señor. Algunos han escogido adorar al Señor como Él ha prescrito en los primeros cuatro mandamientos de la Ley de Dios. Éxodo 20:2-11. Otros han decidido adorar al Señor siguiendo las tradiciones de los hombres y sus filosofías teológicas. Éstas son las dos opiniones que inducirán el enfrentamiento de toda la humanidad en los campos del Armagedón.

Esta batalla comenzó hace mucho tiempo, aún antes del Edén; comenzó en el cielo: Lucifer, un ser creado, rompió el círculo de amor, y dando albergue a un creciente desafecto hacia su Creador empezó a criticar la Ley de Dios y los reglamentos del cielo hasta que se alzó en completa rebelión en contra del Rey del Universo. Isaías 14:12-14; Eze. 28:12-15..; Apocalipsis 12:7-9.

Al asentar campo en la tierra, Lucifer (ahora Satanás) no perdió tiempo en injectar la semilla de descontento, la segunda opinión, en la mente de Eva. A fin de descartar la verdad de la palabra de Dios, Satanás dijo: "No moriréis... y seréis como dioses..." Gén. 3:4, 5. En la mente de la generación antes del Diluvio, estas declaraciones les dieron la idea que ellos eran mas sabios que Noé. Y hoy, además de ser un desafío para la proclamación del evangelio del Señor Jesucristo, las mismas declaraciones se han tornado en anclas de creencias para grandes secciones de la población mundial, convirtiéndolos en movimientos militantes autoritarios que no quieren deponer su puesto ideológico ni ellos mismos a las fuerzas del orden ya establecidas. Estas guerras sectarias están desbaratando el mundo con el desastre, el dolor, la pobreza, hambre, desolación y muerte.

Caín y Abel entraron en este mundo, y la batalla se mudó al escenario terrestre. Abel tenía un corazón amante y obediente hacia el Dios Creador; tomó una de sus ovejas y la ofreció sobre el altar a Dios, como era requerido, que todo sacrificio señalara hacia el futuro cuando el Cordero de Dios daría su vida por los pecados de todo el mundo. Gén. 4:1-8. Caín desobedeció haciendo su propia voluntad: tomó de los frutos de la tierra para ofrendar a Dios. Viendo que su ofrenda no fue aceptada por Dios, Caín levantó su mano y mató a su hermano Abel. Al mismo principio, ahí mismo, un pedacito de Armagedón.

Cuatro mil años mas tarde, cuando Jesús estaba aquí, el pueblo mas religioso en la tierra, el pueblo Judío quería matar a Jesús, un hombre de su propia sangre. No podían tolerar mas las enseñanzas de Jesús y su afirmación de ser el Hijo de Dios. Pilato trató de librar a Jesús de la muerte, pero el clamor de la muchedumbre rompió el tono como si los demonios estuvieran gritando: "Crucifícale, crucifícale." Lucas 23:20-23; Marcos 15:13, 14. Otra fase del Armagedón venidero: La multitud religiosa lista para alzar las manos en contra de aquellos que se muestran obedientes a Dios.

Un cambio grande vino a la Iglesia Cristiana cuando en el 313 d. de C., en el Edicto de Milán, el Emperador Constantino reconoció al Cristianismo como religio lícita y terminó la persecución en contra de los cristianos. N. Cheetham, A History of the Popes, p. 16. Entonces la clase rica y los oficiales del gobierno entraron en la iglesia con su poder, y con las tradiciones del mundo pagano, generando una avalancha de innovaciones en las doctrinas y los ritos de la iglesia que muy pronto se desviaron del legado de los apóstoles y del evangelio puro y simple del Señor.

Al Apóstol Pablo le fue mostrada la apostasía que iba a tomar lugar en la iglesia antes de la Segunda Venida de Cristo. "No os engañe nadie en ninguna manera; porque no vendrá (la segunda venida de Jesucristo) sin que venga antes la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, Oponiéndose, y levantándose contra todo lo que se llama Dios, o que se adora; tanto que se asiente en el templo de Dios como Dios, haciéndose parecer a Dios." 2 Tesa. 2:3, 4.

En el 533 d. de C. Emperador Justinian concedió el poder político y el trono al Obispo de Roma. Esto no tomó lugar hasta el año 538 d. de C. cuando el General Belisarius derrotó a los Ostrogodos que hasta entonces ocupaban el poder romano. La supremacía del Papado duró por 1260 años hasta el 10 de Febrero de 1798, cuando el General Berthier, enviado por Napoleón, tomó prisionero al Papa Pius VI y puso fin al poder político del Papado, por un tiempo. Con siglos de anticipación el profeta Daniel vió este poder como un cuerno pequeño creciendo y obrando a su manera entre los otros cuernos de la cuarta bestia. Daniel 7:8, 20, 21, 24.

¿Qué haría el cuerno pequeño? "Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en mudar los tiempos y la ley: y entregados serán en su mano hasta tiempo, y tiempos, y el medio de un tiempo." Daniel 7:25. Ese tiempo es igual a un año + 2 años + ½ año = 1260 días proféticos o años. El mismo poder se presenta otra vez en Apocalipsis 13:1-10 con un tiempo corrido de 42 meses. 42 x 30 días = 1260 days = 1260 años en profecía. Num. 14:34; Eze. 4:6.

Los reformadores del tiempo de Martín Lutero y del siglo dieciseis comenzaron a apuntar el dedo profético hacia el Papado, declarándole ser el anticristo y el cuerno pequeño de la profecía de acuerdo a lo que la historia y el tiempo transcurrido estaba revelando. Para desviar esas acusaciones de sobre la cabeza del Papado fue necesario desarrollar otro método de interpretación profética afuera del modo histórico. Un sacerdote jesuita, Luis de Alcázar, (1554-1613) desarrolló la interpretación preterista, donde Nerón era el anticristo y todas las profecías se cumplieron desde Antiochus Epífanes hasta los tiempos de Nerón. De este modo ellos quedaban libres de caer bajo la acusación profética.

Otro sacerdote jesuita, Francisco Ribera, (1537-1591) desarrolló la interpretación futurista. Él tomó la última semana de la profecía de las 70 semanas en Daniel 9 y la colocó en el futuro. En su interpretación los Judíos tomaban parte con la reconstrucción del templo y al permitir a un vil gobernante ser el anticristo en medio de la gran tribulación. Los siete años comenzarían con el rapto secreto de los elegidos, de manera que ninguno de ellos pasaría por la angustia de la gran tribulación y el azote de las siete postreras plagas. Los que quedaron en la tierra tendrían un segundo chance de ser aceptados en el reino de Cristo al final de los siete años.

Un estudio cuidadoso de la Biblia muestra que no hay apoyo en las Escrituras para ninguno de estos dos modos de interpretación profética. La profecía bíblica es clara, se puede seguir el cumplimiento de ella en las páginas de la historia y tener una idea bastante cierta de donde nos encontramos en la corriente del tiempo. Después de la iglesia apostólica vino la apostasía, 2 Tesa. 2:3. Entonces el cuerno pequeño tomó el poder en el 538 d. de C. por 1260 años. Por lo que él hizo, los reformadores lo llamaron el anticristo también. Los historiadores culpan al Papado de torturar y dar muerte a mas de 50 millones de almas durante ese tiempo y de la Inquisición. "Y a los santos del Altísimo quebrantará." Daniel 7:25. Durante la Edad Media, el pueblo mas religioso del mundo no podía tolerar a ninguno que siguiera el simple evangelio del Señor. De aquí podemos tomar otro ejemplo del espíritu que domina a los soldados que están listos para pelear en el Armagedón.

La predicación de los reformadores; la herida mortal sobre una cabeza del Papado en 1798 cuando Napoleón le quitó el poderío político, Apoc. 13:3; y el levantamiento de una nueva nación: los Estados Unidos de América, con libertad religiosa para todos y separación de iglesia y estado, Apoc. 13:11, ha abierto una ventana de libertad que se ha extendido por mas de 200 años y ha hecho posible cumplir con la comisión de Cristo de llevar el evangelio a todo el mundo. Mateo 28:18-20; 24:14. Con la página impresa, radio, televisión, satélite, el internet, y a pura palabra, esta profecía se está cumpliendo hoy en el mundo entero.

¿Cuanto falta para el Armagedón? Una coalición de poderes religiosos, que están codiciando el poder y los recursos del estado para sus programas y actividades, triunfará en romper el cometido de la nación a la separación de la iglesia y el estado. Ese es el mensaje en Apoc. 13:12-17. La Biblia se refiere a esa unión como a la formación de "la imagen de la bestia." Apoc.13:15. Esta nación se convierte en una imagen del poder político-religioso que por tanto tiempo dominó en el viejo mundo. Mientras Dios pide a sus hijos que adoren al Creador, estos poderes estarán demandando adoración también, y adoración a fuerza de la espada estatal.

El pueblo que sigue a la coalición religiosa es engañado por el poder de Satanás. Cuando fue confrontado por Elías, Satanás no pudo hacer descender fuego del cielo; pero ahora, sí lo hará, para hacer creer que el poder de Dios está con las muchedumbres que le siguen, para que crean que el Dios Todopoderoso está en su lado. Apoc.13:13.

Que triste sorpresa para el pueblo que sigue estos poderes religiosos cuando Cristo termina el Juicio en el cielo, las puertas de la salvación se cierran, y comienzan a caer las siete postreras plagas. Ellos esperaban el rapto secreto, y se ven muriendo bajo las plagas. Ven a aquellos "que guardan los mandamientos de Dios, y la fe de Jesús," aquellos que estaban predicando el mensaje de los tres ángeles, Apoc. 14:6-12, aquellos que obedecen a su Creador y Redentor, que ninguna de las plagas cae sobre ellos. Como el viejo hermano Caín, ellos piensan que algo pueden hacer. Pero esta vez es diferente: Cristo interviene con su gran poder para rescatar a sus hijos. La voz de Dios impone un alto al ejército atacante, y pronto la Segunda Venida de Cristo cubre todo el cielo, con el rescate prometido para sus hijos fieles. Este es el Armagedón de la Biblia, créalo o no! Daniel 12:1,2; Apoc. 16:17, 18; 19:11-21.

 

 

 

 

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