Versoprofetico

La Imaginación No Puede Verlo Ahora

El Mundo por Venir

 

1 Corintios 2:9 - "Cosas que ojo no vió, ni oreja oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que ha Dios preparado para aquellos que le aman."

Hay un mundo maravilloso allá, en el futuro, adonde Dios está invitándonos para compartir con Él las bendiciones y las delicias del mundo que ahora está preparando para el hogar de los redimidos de esta tierra. Los despliegues artísticos de las mentes creativas dentro de Disney World, o cualquier super centro creador, nunca podrían acercarse, ni en sombra, a la grandiosa creación del Dios Todopoderoso.

Podemos empezar a componer el cuadro del mundo por venir tomando ciertos indicios descriptivos de la Palabra de Dios. "Y vi un cielo nuevo, y una tierra nueva: porque el primer cielo y la primera tierra se fueron, y el mar ya no es." Apocalipsis 21:1.

Para los estudiantes de Geografía ya no habrá más océano Atlántico, ni océano Pacífico. Será una tierra de suaves colinas y bajas elevaciones alrededor de innumerables lagos a todo alrededor de la tierra.

"El primer cielo" que se fue es el actual cielo atmosférico de las nubes, las tormentas, los huracanes, la nieve y los relámpagos que a veces desata la furia de los elementos sobre nosotros. No fue así antes del Diluvio. En la Creación, Dios creó un cielo amigable y propicio. "Y dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas." Gén. 1:6. 7. ¿Puedes imaginar una envoltura o capa de agua bien alto en el cielo protegiendo toda vida de los efectos de los rayos ultravioletas y de cualquiera radiación dañina? Además, la envoltura de agua alrededor de la tierra servía para la refracción de la luz y los rayos de calor que proporcionaban una temperatura mas uniforme alrededor del globo terrestre. Se podía plantar un huerto aún en los polos. Toda esa agua, en la envoltura exterior, cayó sobre la tierra al tiempo del Diluvio, y el hielo empezó a formarse en los polos cuando los rayos del sol no se doblaban mas hacia el suelo.

Ahora la tierra se humedece cuando llueve. El agua se filtra a través de las capas del suelo para formar la fuente acuífera subterránea. El exceso de agua comienza a correr hacia abajo desde las pequeñas corrientes hasta los ríos que se juntan para formar grandes cuerpos de agua como el Nilo, el Amazonas o el Mississippi, los cuales están retornando el agua evaporada al océano.

Es interesante notar las condiciones climatológicas del tiempo antes del Diluvio: nunca llovía. Cada día las plantas recibían su ración de agua de un fuerte rocío durante la noche. "Porque aun no había Jehová Dios hecho llover sobre la tierra... Mas subía de la tierra un vapor, que regaba toda la faz de la tierra." Gén. 2:5, 6. Además del rocío, la tierra se regaba por cuatro ríos que salían del Edén. Como un volcán de agua, el manantial surgía de un gran ojo de agua. "Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro ramales." Gén. 2:10. Aquí, un caudaloso río comenzaba dividiéndose y subdividiéndose en corrientes mas pequeñas hasta que todas las ramificaciones cubrían la faz de la tierra. Podría compararse con la circulación de la sangre. La sangre pasa de las grandes arterias a las mas pequeñas en todo el cuerpo hasta retornar a través de las venas. El agua retornaba por las venas de "las fuentes del grande abismo." Gén. 7:11.

¿Podría uno imaginarse que los antediluvianos usaron esas vías fluviales para viajar a todas partes de la tierra? Los cuatro ríos se llamaban: Pisón, Gihón, Hiddekel y Eufrates. Los descendientes de Noé tomaron el nombre de este último para nombrar al río que ellos iban siguiendo como el Eufrates de hoy. Gén. 2:10-14.

Génesis 7:11 nos dice que al tiempo del Diluvio, las aguas que estaban arriba en la envoltura de la tierra cayeron como lluvia torrencial, y las aguas que estaban en las fuentes del grande abismo surgieron como tsunami violento en todas partes de la tierra.

Ahora vamos a encontrar algunos detalles sobre la tierra nueva, cuando Dios establece su reino en la tierra. Apocalipsis 21 y 22. Comenzamos con un gran río. "Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero." Apoc. 22:1.

"Y yo Juan vi la santa ciudad, Jerusalem nueva, que descendía del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido." Apoc. 21:2.

"Y allí no habrá mas noche; y no tienen necesidad de lumbre de antorcha, ni de lumbre de sol: porque el Señor Dios los alumbrará: y reinarán para siempre jamás." Apoc. 22:5.

"Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será mas; y no habrá mas llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas." Apoc. 21:4.

"Y edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas..." Isaías 65:21, 22.

La promesa hecha a Abraham y a los hijos de Israel será cumplida gloriosamente en la nueva tierra. "El que venciere, poseerá todas las cosas; y yo seré su Dios, y él será mi hijo." Apoc. 21:7. La herencia, la tierra prometida a Abraham, la tierra nueva, será tuya también, si tu vencieres. ¿Qué cosas hay que vencer? Todas las cosas que son una barrera para cerrar la entrada al Reino de Dios, comenzando con el orgullo. "De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios." Juan 3:3. No con propio poder humano, pero con la gracia de Dios, confiando en el poder purificador de la sangre de Jesús.

"No hay Judío, ni Griego; no hay siervo, ni libre; no hay varón, ni hembra: porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente la simiente de Abraham sois, y conforme a la promesa los herederos." Gálatas 3:28, 29.

"No tendrán mas hambre, ni sed, y el sol no caerá mas sobre ellos, ni otro ningún calor. Porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas vivas: y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos." Apoc. 7:16, 17.

"Bienaventurados los que guardan sus mandamientos, para que su potencia sea en el árbol de la vida, y que entren por las puertas en la ciudad." Apoc. 22:14.

"Y será que de mes en mes, y de sábado en sábado, vendrá toda carne a adorar delante de mí, dijo Jehová." Isaías 66:23.

Hasta que Jesús regrese para rescatar a su pueblo de esta tierra, tenemos que centrar nuestras esperanzas y nuestra confianza en la promesa que Jesús hizo: "En la casa de mi Padre muchas moradas hay: de otra manera os lo hubiera dicho: voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere, y os aparejare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo: para que donde yo estoy, vosotros también estéis." Juan 14:2, 3.

Esta es la morada, el mundo por venir, la herencia dada al vencedor, que nadie mas puede quitarla. Es tuya, si aplicas por ella.

 

 

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