Versoprofetico

La Humanidad Entera de Rodillas Ante el Trono de Dios

El Juicio

 

Juan 12:31 Ahora es el juicio de este mundo, ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.

Muy serio! Lucifer, el gran líder de la hueste angélica, al volverse desafiante y rebelde es echado fuera del cielo con una tercera parte de los ángeles que se pusieron a su lado. (Isaías 14:12-14; Ezequiel 28:12-17; Apocalipsis 12:4, 9)

En la Tierra, Lucfer engañó a nuestros primeros padres y extendió su dominio sobre la tierra. Y cuando el Hijo de Dios vino para estar con nosotros con naturaleza humana, Satanás trató lo más que pudo para destruir a Jesús. Los habitantes del vasto universo de Dios oyeron las acusaciones de Lucifer en contra del caracter de Dios y de la Ley de su gobierno, y en algunas mentes una duda quedó sin aclarar. En vez de destruir a Satanás de inmediato, Dios ha dado tiempo hasta que el fruto de los desordenados sin ley y los rebeldes madure y todos sus seres creados en juicio puedan reconocer la justicia y el amor de Dios en contraste con el egoísmo y maldad del príncipe rebelde.

El Juicio se lleva a cabo en tres diferentes etapas.


La primera parte o El Juicio Investigador se está llevando a cabo ahora: "porque la hora de su juicio es venida." (Apocalipsis 14:7) En visión, Daniel vió el comienzo: "Estuve mirando hasta que fueron puestas sillas: y un Anciano de grande edad se sentó, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su silla llama de fuego, sus ruedas fuego ardiente...millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él: el Juez se sentó, y los libros se abrieron... Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí en las nubes del cielo como un hijo de hombre que venía, y llegó hasta el Anciano de grande edad, e hiciéronle llegar delante de él." (Daniel 7:9-13)

El Hijo del hombre es Jesús, ministro mediador del santuario y abogado defensor en el juicio, quien representa cada pecador arrepentido que viene a El. "Y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. (1 Juan 2:1)

Qué necesita ser limpiado en el cielo? El registro de los pecados de Adam y Eva, Abraham, David, Pedro, mis pecados, tus pecados, los pecados del mundo; además los pecados de Satanás y de los ángeles caídos. "Porque Dios traerá toda obra a juicio, el cual se hará sobre toda cosa oculta, buena o mala." (Ecclesiastés 12:14)

"Pues el pecado es transgresión de la ley." (1 Juan 3:4) Pecado es la transgresión de cualquiera de los Diez Mandamientos. (Exodo 20:2-17)

Cuando los pecados son perdonados por Jesús en respuesta a una confesión sincera de corazón arrepentido, en el juicio Jesús sustituye su vida perfecta por la del afligido pecador, y la victoria de Jesús se anota a favor de ese nombre que por gracia es salvado. Los pecados son borrados y los nombres permanecen libres de todo pecado en el libro de la vida. Gracias Señor, por la misericordia divina!

Dios es amor: sin fuerza, ni tortura. Dios permite libertad de escoger seguir al Señor por amor, o de servir y seguir al diablo. El Hijo de Dios voluntariamente se hizo el Cordero de Dios para proveer la sangre de la redención y la esperanza de la resurrección. Habiendo completado esto en el Calvario, entró en el sanctuario celestial como Sumo Sacerdote para ministrar los méritos de su sangre y procesar las confesiones, el arrepentimiento y el perdón para aquellos que escogen seguir al Señor. "Por tanto, teniendo un gran Pontífice, que penetró los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión." (Hebreos 4:14) Y ahora también Jesucristo es el abogado en el juicio que sella los nombres de los redimidos de la tierra para el reino de Dios.

Los oídos del Sumo Sacerdote están abiertos a cualquier momento de confesión y arrepentimiento que sea enviado al cielo pidiendo perdón y poder sobre el pecado. "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad." (1 Juan 1:9)

Las profecías de Daniel nos dicen cuando comenzó el juicio: "Y él me dijo: Hasta dos mil y trescientos días de tarde y mañana; y el santuario será purificado." (Daniel 8:14) Un día en profecía es igual a un año. "día por año, día por año te lo he dado." (Ezequiel 4:6; Num. 14:34) Las setenta semanas o 490 años de Daniel 9:24-27 que comenzaron en 457 BC y terminaron en 34 AD son la primera parte del largo período de los 2300 años. La segunda parte nos lleva al año 1844 AD para comenzar el juicio.

El Juicio se está llevando a cabo ahora, la puerta de la salvación todavía está abierta. Por cuanto tiempo más? Al final del juicio, el mensaje de los tres ángeles ha sido proclamado con el último llamado de misericordia para ser salvado y con la terrible advertencia para aquellos que se quedan atados a las religiones de los gobiernos de la tierra. (Apoc. 14:7-11) La tensión es muy grande, pero la mano poderosa de Dios protege a los que han sido sellados para la salvación: "Aquí está la paciencia de los santos; aquí están los que guardan los mandamientos de Dios, y la fe de Jesús." (Apoc. 14:12)

Al fin del tiempo, se ha hecho la última decisión, y de la tierra no sube otro arrepentimiento. En el Juicio, Jesucristo se levanta y pronuncia el veredicto del cierre final: "El que es injusto, sea injusto todavía: y el que es sucio, ensúciese todavía: y el que es justo, sea todavía justificado: y el santo sea santificado todavía." (Apoc.22:11) Los nombres de los salvados están sellados en el libro de la vida; y la salvación cierra sus puertas para siempre.

A partir de ese día, las siete postreras plagas empiezan a caer sobre los perdidos y los que no tienen su nombre en el libro de la vida, y siguen cayendo hasta la Segunda Venida de Cristo. (Apoc.16) "Porque el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero: Luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes a recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor." (1 Tesalonicenses 4:16, 17)

La esperanza de la raza humana, vida con Cristo y vida eterna se cumple al tiempo de la Segunda Venida y la resurrección de los muertos en Cristo. Por testimonio de las Escrituras, la nube de Jesús ha de ser bien grande para recibir todos los hijos de Dios. Con gran regocijo los redimidos verán a Abel, Abraham, David, Pedro, Pablo, Juan, y millones de millones más. Ellos cantan: "Dónde está, oh muerte, tu aguijón? dónde, oh sepulcro, tu victoria?" (1 Corintios 15:55) cuando la jubilosa muchedumbre, guiada por Jesús, vuela pasando distante estrellas y hermosas galaxias en ruta a la ciudad de Dios. (Juan 14:1-3)

Allá abajo está la tierra, despoblada, oscura, fría, y toda resquebrajada por el gran global terremoto. (Jeremías 4:23-28) Los que escogieron adorar a la bestia y al poder de la imagen cayeron sin vida al suelo, ellos estaban embriagados con el vino, las doctrinas, de Babilonia la Grande. (Apoc. 17:2-5) No prestaron atención al último llamado de la misericordia divina: "Salid de ella, pueblo mío, porque no seáis participantes de sus pecados, y que no recibáis de sus plagas." (Apoc. 18:4) Triste, muy triste, la suerte de los perdidos; pero así ellos lo escogieron.

No habiendo ningún ser humano a quien tentar, Satanás es encadenado por las circunstancias, por mil años. (Apoc. 20:1-3)


La segunda fase del juicio, el Juicio Consultivo, comienza cuando los redimidos están con Cristo en el cielo, y será por mil años. Ellos examinan el registro de la vida de cada uno de los perdidos en los libros del cielo. "Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad en éstos; antes serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años." (Apoc. 20:6)

Entre los millones de redimidos que Jesus trajo al cielo, muy pronto ellos descubren que algún querido miembro de la familia o amigo no se encuentra entre ellos. ¿Porqué mi pastor no está aquí? ¿Porqué mi esposo, esposa, padre, madre, hermano, hermana, amigo, no está aquí? El récord de vida de cada persona que haya vivido en la tierra está allí, y será abierto para que cada uno vea el porqué esa persona falló en tomar cuidado de su salvacion con Jesús, y porqué él o ella escogió estar con los perdidos. "El que encubre sus pecados, no prosperará: mas el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia." (Proverbios 28:13) "Porque la paga del pecado es muerte: mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro." (Romanos 6:23)

"¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas?" (1 Corintios 6:2)

Si Caín nunca se arrepintió, su nombre pudiera ser el primero para ser juzgado por los santos. A su tiempo los nombres de aquellos que llevaron al Uno Justo, Jesús, a la cruz, aparecerán para ser condenados por tan grande crimen. Y la larga lista seguiría con los malvados y criminales en la tierra; y con cada uno cuyo nombre no está en el libro de la vida del Cordero. (Apoc. 21:27; 20:15) Los perdidos están muertos en el polvo de la tierra, y continúan muertos inconscientes durante todo el milenario. "Porque los que viven saben que han de morir: mas los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido." (Ecclesiastés 9:5)

Además el juicio juzga a Satanás y a sus ángeles: "¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles?" (1 Corintios 6:3)

Por último, los redimidos han revisado el récord de vida de cada nombre en el libro de los perdidos, y aún con lágrimas en sus ojos, ellos ven el amor, misericordia y justicia de Dios en cada caso. Una vez más ellos alaban el nombre del Señor: "Salvación y honra y gloria y potencia al Señor Dios nuestro. Porque sus juicios son verdaderos y justos..." (Apoc. 19:1, 2)


La tercera fase del juicio: el Juicio Ejecutivo. Jesucristo retorna a la tierra con los redimidos y la Nueva Jerusalem para establecer la capital del reino de Dios en el planeta Tierra. (Apocalipsis 21 y 22)

Al descender, Jesucristo llama a todos los perdidos muertos en el polvo de la tierra, desde los seis milenios, de vuelta a la vida."Mas los otros muertos no tornaron a vivir hasta que sean cumplidos mil años." (Apoc. 20:5)

Cristo desciende hasta que sus pies tocan el monte de las Olivas, y el suelo se abre en una gran llanura para formar el asiento de la Nueva Jerusalem. "Y afirmaránse sus pies en aquel día sobre el monte de las Olivas, que está en frente de Jerusalem a la parte de oriente: y el monte de las Olivas, se partirá por medio de sí hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo un muy grande valle; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el mediodía." (Zacarías 14:4)

Los redimidos están dentro de la Nueva Jerusalem, pero los perdidos son como la arena del mar y están sobre la superficie de la tierra. Los más cerca del sitio podrían verse huyendo velozmente ante el inesperado tsunami de tierra al descender la ciudad.

Satanás se siente libre nuevamente con billones de seres humanos listos para obedecer sus ordenes. "Y cuando los mil años fueren cumplidos, Satanás será suelto de su prisión. Y saldrá para engañar las naciones que están sobre los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de congregarlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar." (Apoc. 20:7, 8)

Siendo que el número de personas afuera siguiendo a Satanás es mucho mayor que los que están con Cristo dentro de la ciudad, Satanás se atreve a convencer a los grandes generales de todas las guerras, que ellos pueden asaltar, tomar la ciudad y conquistar la tierra. Pronto se consiguen las armas y se alistan los ejércitos para marchar, "Y subieron sobre la anchura de la tierra, y circundaron el campo de los santos, y la ciudad amada... " (Apoc. 20:9)

De repente los ejércitos se detienen y quedan paralizados cuando ven un gran trono blanco subiendo por la cumbre de la ciudad. "Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado sobre él, de delante del cual huyó la tierra y el cielo..." (Apoc. 20:11) Sentado en el trono está la Majestad del cielo, Jesús, el Cordero de Dios, Dios Omnipotente, para ejecutar el juicio final sobre la rebelión y los pecadores empedernidos.

Allá abajo a la cabeza del ejército asaltante está Satanás, el ángel rebelde que una vez fuera el querubín cubridor; (Ezequiel 28:14) quién por vanagloria egoísta y sueños de grandeza logró arrastrar una tercera parte de la hueste angélica dentro de su rebelión, engañándolos con la promesa de un gobierno mejor. (Apoc. 12:4, 9) Detrás de Satanás están todos los que no aceptaron para su propia salvación la sangre redentora provista por el Cordero de Dios; por consiguiente están perdidos, sus nombres no están en el libro de la vida del Cordero. (Apoc. 21:27) Cada ser humano que vivió en la tierra, está presente y vivo en este momento del juicio final: los salvados, alrededor del Salvador; los perdidos, detrás de Satanás.

Juan no pudo explicar la tecnología que Dios usó en este momento para mostrar a cada persona presente todo el plan de redención en vivas panorámicas vistas, y las escenas y palabras donde cada uno de los perdidos rechazó la oportunidad de ser salvado. Por fin el juicio que los santos adjudicaron a cada uno de los perdidos, en el juicio del cielo, ahora la sentencia es pasada a cada uno de ellos parados afuera de la ciudad. "Y vi los muertos, grandes y pequeños, que estaban delante de Dios; y los libros fueron abiertos: y otro libro fue abierto, el cual es de la vida: y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras." (Apoc. 20:12)

El egoísta, el injusto, el sucio, el rebelde y cualquiera que su nombre no está en el Libro de la Vida ahora está parado afuera de las paredes de la ciudad santa esperando por la muerte. Pero ellos podrían encontrarse adentro como parte de los salvados si solo hubieran ido a Jesús el Salvador con un corazón arrepentido y confesando sus pecados: "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad." (1 Juan 1:9) Pero No, ellos no fueron a Jesús; su presente estaba lleno de los placeres y las cosas de este mundo tal como Satanás los traía a su mente.

Hubo un tiempo, antes de morir, cuando el arrepentimiento y la salvación llegó a tocar el corazón, pero los que están afuera de la ciudad despreciaron y rechazaron al Salvador. Ahora lo ven claramente, pero es demasiado tarde. Movidos por el amor, la misericordia, la justicia y la majestad del Juez, cada uno cae de rodillas delante del trono de Dios. "Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que a mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios." (Romanos 14:11)

Y de esa enorme congregación alrededor de la ciudad sube un audible coro confesando: "Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos...porque tus juicios son manifestados." (Apoc. 15:3, 4)

Cuando Satanás se sorprende a sí mismo de rodillas ante el Creador, presto se levanta y da el grito de ataque a su gente; pero nadie se mueve, nadie más cree en él. El Juicio ha desenmascarado el carácter del diablo y todo el mundo ve a Lucifer como el gran engañador. Los que fueran sus seguidores se llenan de una rabia furiosa por ser vilmente engañados y con las armas en sus manos se arrojan para asaltar, no la ciudad, sino al engañador, y sobre aquellos que en esta vida los mantuvieron engañados con doctrinas falsas. Los perdidos se tornan en contra del gran engañador, "Por tanto, he aquí yo traigo sobre tí extraños, los fuertes de las gentes, que desenvainarán sus espadas contra la hermosura de tu sabiduría, y ensuciarán tu esplendor." (Ezequiel 28:7)

"Con la multitud de tus maldades, y con la iniquidad de tu contratación ensuciaste tu santuario: yo pues saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y púsete en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran." (Ezequiel 28:18)

"Y subieron sobre la anchura de la tierra, y circundaron el campo de los santos, y la ciudad amada: y de Dios descendió fuego del cielo, y los devoró" (Apoc. 20:9) "Y el diablo que los engañaba, fue lanzado en el lago de fuego y azufre,..." (Apoc. 20:10) Y el infierno y la muerte fueron lanzados en el lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no fue hallado escrito en el libro de la vida, fue lanzado en el lago de fuego." (Apoc. 20:14, 15)

Al enfriarse la tierra, los redimidos podrán salir de la ciudad: "Y hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día que yo hago, ha dicho Jehová de los ejércitos." (Malaquías 4:3)

No queda más pecado ni pecadores. Los redimidos podrán ver y oír al Creador Omnipotente retornando la tierra para ser la hermosura del universo. ¿Estaremos allí, tú y yo? Si rendimos nuestras vidas a Dios, allí estaremos con el Señor. Amén.

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